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El diagnóstico temprano de una fascitis necrosante ‘bacteria que se come la carne’ puede salvarnos la vida

  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

No es una enfermedad frecuente, pero ciertamente su atención, evaluación y diagnóstico temprano puede salvar la vida de aquellas personas que se infectan por la bacteria de fascitis necrosante. Es una infección grave y progresiva que destruye la piel y los tejidos blandos en un tiempo realmente corto. En ocasiones puede causar fallo multiorgánico y es también común que en esos casos incluya su tratamiento la intervención quirúrgica. Hace varios días un hombre británico describía cómo un rasguño en la pierna le provocó esta enfermedad carnívora que pudo costarle la vida.

Pero en realidad qué es esta infección tan peligrosa, al igual que poco común afortunadamente. Hay dos tipos de fascitis necrosante: polimicrobiana y estreptocócica y se han determinado que los estreptococos del grupo A, como el Streptococcus pyogenes son los causantes de esta agresiva patología.

La entrada de bacterias en el organismo se produce a través de heridas, picadura de un insecto, una herida quirúrgica o, incluso, un pinchazo. Tras el suceso, la eclosión bacteriana comienza a multiplicarse y a liberar toxinas que destruyen los tejidos y afectan el flujo sanguíneo en la zona.

Los primeros síntomas que se evidencia de la fascitis necrosante son una pequeña protuberancia o mancha rojiza, dolorosa e inflamada que se extiende en la piel. Más tarde un dolor intenso comienza con una agonía casi abrasadora. Fiebre, mareos o fatiga prosiguen a las primeras señales.

Nuevas investigaciones

Recientemente, investigadores de la Universidad de Emory (Estados Unidos) han descubierto un mecanismo para la muerte de las células de la piel que eventualmente podría dar lugar a nuevos tratamientos para dolencias como las infecciones necrotizante, incluso el tipo de cáncer de piel más letal, el melanoma.

Los hallazgos, que se han publicado en la revista Nature, forman parte de una investigación en curso financiada por los Institutos Nacionales de Alergias y Enfermedades Infecciosas. El estudio revela que una proteína que los científicos descubrieron, llamada gasdermina A, induce piroptosis, un tipo de muerte celular, en la piel, el órgano más grande del cuerpo. Es esta proteína, dicen los investigadores, la que sirve como un sistema de alerta temprana contra el ataque bacteriano al convocar a más células inmunitarias al sitio.

«Lo que vemos es que las células de la piel prefieren destruirse a sí mismas antes que ser absorbidas por bacterias peligrosas», ha comentado la científica Doris LaRock.

La experta ha señalado que bacterias como el estreptococo del grupo A (GAS), que se cree que es la principal causa de infecciones de la piel como la fascitis necrosante o la enfermedad carnívora, matan y debilitan a cientos de miles de personas cada año, ya que los médicos a menudo dependen del desbridamiento y amputación porque los antibióticos solos fallan.

«Esta investigación muestra cómo las células de la piel detectan GAS y cómo pueden evadir los antibióticos ocultándose intracelularmente, y esperamos abordar estos procesos para poder salvar vidas y reducir la necesidad de cirugía», ha añadido.

LaRock ha señalado que la gasdermina A, la nueva proteína de inmunidad que encontraron durante el estudio, puede desempeñar un papel importante no solo en la protección contra GAS sino también contra otros patógenos. «Estamos analizando cómo podemos usar nuestro hallazgo para atacar la muerte celular para ayudarnos a tratar mejor las infecciones, la psoriasis y los queloides, ya que todas esas son enfermedades que involucran la muerte de las células de la piel», ha agregado.