Bebidas azucaradas: un factor clave en la epidemia global de diabetes y enfermedades cardíacas
En promedio, una lata de refresco contiene entre 30 y 40 gramos de azúcar, el equivalente a casi 10 cucharaditas
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman de la Universidad de Tufts (Estados Unidos), publicado en Nature Medicine, estima que cada año se producen 2,2 millones de nuevos casos de diabetes tipo 2 y 1,2 millones de nuevos casos de enfermedades cardiovasculares a nivel mundial debido al consumo de bebidas azucaradas.
En promedio, una lata de refresco contiene entre 30 y 40 gramos de azúcar, el equivalente a casi 10 cucharaditas. Este nivel de consumo regular supera las recomendaciones diarias de azúcar añadida de la OMS, que sugiere un límite de 25 gramos por día.
La publicidad dirigida a niños ha normalizado el consumo de bebidas azucaradas desde edades tempranas. Los expertos advierten que esta exposición temprana no solo afecta la salud física, sino que también influye en los hábitos alimenticios a lo largo de la vida.
Reducir el consumo de bebidas azucaradas es un paso esencial para mejorar la salud individual y colectiva. Optar por agua, infusiones sin azúcar o jugos naturales puede marcar una gran diferencia. Además, fomentar la educación sobre alimentación saludable es clave para generar un cambio sostenible en las futuras generaciones.
En los países en desarrollo, el número de casos es particularmente alarmante. En el África subsahariana, el estudio concluyó que las bebidas azucaradas contribuyeron a más del 21% de todos los nuevos casos de diabetes. En América Latina y el Caribe, contribuyeron a casi el 24% de los nuevos casos de diabetes y a más del 11% de los nuevos casos de enfermedades cardiovasculares. Colombia, México y Sudáfrica son países que se han visto especialmente afectados.
Más del 48% de todos los nuevos casos de diabetes en Colombia se atribuyeron al consumo de bebidas azucaradas. Casi un tercio de todos los nuevos casos de diabetes en México se relacionaron con el consumo de bebidas azucaradas. En Sudáfrica, el 27,6% de los nuevos casos de diabetes y el 14,6% de los casos de enfermedades cardiovasculares se atribuyeron al consumo de bebidas azucaradas.
Las bebidas azucaradas se digieren rápidamente, lo que provoca un aumento repentino de los niveles de azúcar en sangre y poco valor nutricional. Su consumo regular a lo largo del tiempo provoca aumento de peso, resistencia a la insulina y una serie de problemas metabólicos relacionados con la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas, dos de las principales causas de muerte en el mundo.
«Las bebidas azucaradas se comercializan y venden intensamente en países de ingresos bajos y medios. Estas comunidades no solo consumen productos nocivos, sino que además suelen estar menos preparadas para afrontar las consecuencias a largo plazo para la salud», afirma Dariush Mozaffarian, autor principal del artículo y director del Food is Medicine Institute de la Escuela Friedman.
Según los autores, a medida que los países se desarrollan y aumentan los ingresos, las bebidas azucaradas se vuelven más accesibles y deseables. Los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de sufrir las consecuencias del consumo de bebidas azucaradas, al igual que los adultos más jóvenes en comparación con sus contrapartes de mayor edad, afirman los investigadores.
«Necesitamos intervenciones urgentes y basadas en evidencia para frenar el consumo de bebidas azucaradas a nivel mundial, antes de que sus efectos sobre la diabetes y las enfermedades cardíacas acorten aún más vidas», advierte Laura Lara-Castor, NG24, primera autora del artículo, quien obtuvo su doctorado en la Escuela Friedman y ahora trabaja en la Universidad de Washington (Estados Unidos).
Los autores del estudio piden que se adopte una estrategia multifacética, que incluya campañas de salud pública, la regulación de la publicidad de bebidas azucaradas y la imposición de impuestos a las bebidas azucaradas. Algunos países ya han tomado medidas en esta dirección. México, que tiene una de las tasas de consumo per cápita de bebidas azucaradas más altas del mundo, introdujo un impuesto a estas bebidas en 2014. Los primeros datos indican que el impuesto ha sido eficaz para reducir el consumo, en particular entre las personas de bajos ingresos.
«Es necesario hacer mucho más, especialmente en países de América Latina y África, donde el consumo es alto y las consecuencias para la salud son graves», destaca Mozaffarian. «Como especie, debemos abordar el consumo de bebidas azucaradas».
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