La especie animal exclusiva del País Vasco que en el resto de España no puede sobrevivir y se ha convertido en un símbolo autonómico
La ranita Igeldo es una especie de rana que sólo puede sobrevivir en el País Vasco
Este animal español pone en peligro los parques eólicos del País Vasco
Los científicos alertan tras detectar ejemplares vivos de la almeja asiática invasora en un río del País Vasco

En una zona de charcas y monte que se encuentra a Donostia sigue resistiendo una especie animal que muy poca gente conoce fuera del País Vasco. Es conocida como ranita de Igeldo y apenas mide unos centímetros, pero su caso es bastante particular porque prácticamente sólo consigue mantenerse en esta parte del norte. Vive sobre todo en el entorno de Mendizorrotz, entre Donostia, Orio y Usurbil, donde todavía encuentra las condiciones que necesita para sobrevivir.
La humedad constante de esta zona de Guipúzcoa es clave para la especie. Mientras en otras partes de España el calor y la sequedad del terreno hacen mucho más difícil la vida para este tipo de anfibios, aquí todavía existen pequeñas charcas y vegetación suficiente para que pueda reproducirse. Precisamente por eso los especialistas llevan años siguiendo muy de cerca la evolución de esta ranita ya que cualquier cambio en el entorno, por pequeño que parezca, puede afectar directamente a una población que cada vez es más reducida y que depende casi por completo de conservar intactos estos espacios húmedos.
El problema es que cada vez aparecen menos ejemplares. Hace años era relativamente frecuente escuchar su canto en algunas charcas de la zona, pero hoy su población se ha reducido bastante y los biólogos advierten de que la pérdida de humedales y las alteraciones del terreno están poniendo en riesgo a una especie animal que lleva décadas intentando resistir en este rincón del País Vasco.
La especie animal que sólo puede sobrevivir en el País Vasco
La ranita de Igeldo, conocida científicamente como Hyla meridionalis, tiene unas necesidades ambientales muy concretas. Necesita humedad constante, vegetación y pequeñas zonas de agua donde reproducirse. Por eso el entorno de Mendizorrotz se ha convertido en uno de los pocos lugares donde todavía consigue mantenerse. Durante la primavera deposita sus huevos en charcas temporales y después alterna su vida entre el agua y las zonas terrestres cercanas. El problema es que cualquier cambio en ese equilibrio termina afectando directamente a la especie.
En muchas zonas de España las condiciones ya no son adecuadas para ella. Los veranos son demasiado secos y las transformaciones urbanísticas han ido eliminando buena parte de los humedales naturales donde antes podían sobrevivir anfibios como este. Precisamente por eso la ranita de Igeldo ha terminado quedándose prácticamente aislada en esta parte del norte. Los especialistas consideran que especies como esta funcionan casi como un indicador ambiental así que cuando los anfibios empiezan a desaparecer, normalmente significa que el ecosistema está sufriendo cambios importantes.
Cada vez quedan menos ejemplares
La evolución de la población preocupa desde hace años. Según el último censo elaborado por la Diputación Foral de Gipuzkoa en 2019, únicamente se registraron 235 machos cantores en las charcas del entorno de Mendizorrotz. La diferencia respecto a décadas anteriores es bastante clara. En 2003 llegaron a contabilizarse 411 ejemplares, casi el doble de los actuales. Desde entonces, la tendencia ha seguido siendo descendente y los expertos reconocen que no se ha conseguido frenar del todo la pérdida de población.
Ion Garin, biólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, lleva tiempo alertando sobre la situación de los anfibios y recuerda que son animales que han logrado sobrevivir durante millones de años a enormes cambios naturales. Sin embargo, ahora se enfrentan a amenazas mucho más rápidas provocadas directamente por la actividad humana.
Las amenazas que están poniendo en riesgo a la ranita de Igeldo
Uno de los grandes problemas para la ranita de Igeldo es que cada vez tiene menos sitios donde vivir. Muchas de las pequeñas charcas y zonas húmedas donde antes aparecía han ido desapareciendo con el paso de los años por obras, carreteras o cambios en el terreno. Son espacios que pueden parecer poco importantes a simple vista, pero para este anfibio resultan básicos porque necesita agua y humedad constante para poder reproducirse.
También influye que no se adapta bien a cualquier entorno. Aunque se han creado algunas charcas artificiales para intentar ayudar a la especie, no siempre ofrecen las mismas condiciones que las naturales y eso termina afectando a su desarrollo. A todo esto se suman otros riesgos que preocupan bastante a los especialistas, como por ejemplo las enfermedades que están afectando a anfibios en distintos países, como un hongo que puede extenderse rápidamente entre las poblaciones.
Además, los expertos llevan tiempo alertando sobre el impacto de las especies invasoras. Soltar tortugas o peces en lagunas y humedales altera el equilibrio natural y puede perjudicar directamente a animales tan sensibles como esta pequeña rana, que lleva años intentando sobrevivir en uno de los pocos lugares donde todavía encuentra las condiciones adecuadas.
Un símbolo natural que el País Vasco intenta conservar
Pese a su delicada situación, la ranita de Igeldo sigue teniendo un valor muy importante dentro del País Vasco. Mucha gente la reconoce por haber aparecido durante años en campañas institucionales, autobuses de Dbus o iniciativas relacionadas con la conservación ambiental. Y desde principios de los años 2000, la Diputación Foral de Gipuzkoa mantiene programas de seguimiento para intentar evitar la desaparición de la especie. Se vigilan las charcas, se controlan depredadores introducidos y se realizan actuaciones para mejorar los humedales donde todavía habita.
Aun así, los expertos reconocen que la situación sigue siendo complicada. La ranita continúa catalogada como especie en peligro de extinción más de 25 años después y el número de ejemplares sigue siendo muy reducido. Por eso muchos científicos insisten en que proteger a la ranita de Igeldo no consiste únicamente en salvar una especie concreta. También significa conservar uno de los ecosistemas más frágiles y especiales del norte de España antes de que desaparezca definitivamente.
Temas:
- Animales
- OKD
- País Vasco