Siempre nos quedará Casa Labra
A poco más de 20 minutos desde la sede del PSOE se encuentra Casa Labra, una típica taberna madrileña famosa por sus fritos de bacalao y su vino Valdepeñas, y también porque allí se fundó, en 1879, “el partido del proletariado”, tal como se definió entonces el PSOE.
Lejos queda aquel PSOE, y también el de Felipe González, el de Zapatero o el de Rubalcaba. Solo han pasado algo más de 4 años desde la Resolución del PSOE de 28 de diciembre de 2015, en la que se establecía la renuncia a la autodeterminación y al separatismo como una condición indispensable para negociar, y la reciente foto con Otegui y ERC.
Poco duró aquella exigencia, o quizá solo se trataba de una inocentada propia del día en que se firmó. Lo que está claro es que el PSOE ya no es lo que era, al menos en lo que a debate interno se refiere. Esa parece ser la conclusión tras el Comité Federal del pasado sábado.
Por lo que ha trascendido, salvo algo de vidilla que le metió el extremeño Paco Fuentes, último mohicano de la vieja guardia en el Comité, todo fueron carantoñas y parabienes al líder.
Tampoco Vara (que ni asistió), Lambán o Page parecieron poner freno a Sánchez. La vaselina ha cumplido su función y lo único a lo que estos barones se “atreven” es a recordar que la Constitución supone un límite en las negociaciones.
Desde hace tiempo, toda su oposición a la línea oficial consiste en algún canutazo para intentar convencer, muy ufanos, a sus propios votantes, de que ellos no son cómplices de la deriva nacionalista del PSOE. Pero me temo que resultan tan creíbles como Ábalos y su Dalcygate.
Podrían haber preguntado a Sánchez si piensa dar 4000 millones a Torra mientras bloquea 2500 millones del IVA a las Comunidades Autónomas de régimen común, podrían haber planteado censurar a los cargos públicos del PSOE que han incumplido el código ético del PSOE (cuyo apartado 8 prohíbe proponer el indulto a los políticos presos), podrían haber instado a cumplir su programa electoral sobre la tipificación penal del referendum o haber cuestionado que se modifique el código penal para no tener que indultar a aquellos.
Podían haber preguntado sobre todo ello y más, ya que para eso está el Comité federal (Artículo 7 de su Reglamento) y también podrían formular votos particulares sobre lo tratado (Artículo 19) pero no, eran casi las cuatro de la tarde y tras un debate soso y con los estómagos empezando a ronronear, Lambán debió de decir a Page:
-Anda, Emilio, este PSOE no lo reconozco, vámonos a comer.
-Sí, Javier, siempre nos quedará Casa Labra.
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