Opinión

Sánchez no exige a los inmigrantes saber español, pero Illa sí les pide saber catalán

Vamos a ver: el Gobierno de Pedro Sánchez va a abrir un proceso de regularización masiva de inmigrantes en el que básicamente no hay requisito alguno, salvo que los solicitantes debían estar en España el 31 de diciembre pasado y llevar cinco meses en nuestro país, valiendo como prueba hasta un recibo de la luz o un ticket de compra. Por lo demás, una declaración responsable de no contar con antecedentes penales y, ancha en Castilla, vía libre para ser ‘legalizados’. Pero, por su parte, el Gobierno socialista de Salvador Illa acaba de presentar una enmienda para que el conocimiento del catalán sea requisito obligatorio para los inmigrantes regularizados, al incluir una condición a través de la cual la Generalitat de Cataluña propone que los inmigrantes que resulten beneficiarios de este proceso tengan un plazo de hasta un año desde que obtienen la residencia para haber iniciado sus estudios de catalán. O sea, que Sánchez no exige a los inmigrantes saber o estudiar español, pero Illa sí que va a exigirles saber o estudiar catalán.

Y eso que fue el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, quien, preguntado sobre el acuerdo entre socialistas y Junts para el traspaso de las competencias migratorias en Cataluña, dijo que no contenía «ninguna referencia a ningún requisito», negando taxativamente que el catalán pudiera ser una condición. «Es un debate inexistente con el simple hecho de leer la proposición de ley». Pues va a ser que no, ministro. Que sí hay requisitos. La enmienda planteada desde Cataluña propone que, en el momento de la primera renovación del permiso de residencia, se valore el aprendizaje del catalán como un «criterio positivo de integración». Y lo justifica con el argumento de que no se trata de «imponer barreras», sino de «estimular» el aprendizaje del catalán como «herramienta de inclusión».  La regularización masiva de inmigrantes, además de un coladero, va a ser todo un culebrón. Tiempo al tiempo.