Opinión

Sánchez se juega la seguridad de España a la ruleta rusa

Imaginen la escena: centenares de miles de inmigrantes presentan su solicitud para acogerse a la regularización masiva anunciada por el Gobierno. Dada la práctica ausencia de requisitos que les permitirá de forma automática legalizar su situación, el medio millón de inmigrantes -puede ser hasta un millón, por el efecto llamada- tendrá que personarse a continuación en cualquiera de las 240 comisarías de la Policía Nacional en España para que verifiquen sus huellas digitales, un proceso lento y complejo que obligaría a una labor imposible, pues se calcula que los agentes tardarían más de un año en conseguirlo con los medios que tienen en la actualidad, incluso dedicándose exclusivamente a comprobar las huellas de los inmigrantes y dejando de lado la investigación de delitos. La Policía ha echado cuentas y el resultado es surrealista: tardarían más de un año en verificar todas las huellas trabajando las 24 horas del día, los siete días de la semana y, por supuesto, dedicándose en exclusiva a esa tarea. Los encargados de las verificaciones de huellas en las comisarías son los agentes de la Policía Científica que introducen las huellas de cada inmigrante en el Sistema Automático de Identificación Biométrico (SAIB). Y hay un número limitado de agentes que tardan una hora en comprobar con precisión las huellas de cada persona. Calculen.

No hay que ser muy sagaz para concluir que lo que va a ocurrir es que el Gobierno permitirá a los inmigrantes regularizarse sin verificar sus huellas, lo que evidentemente potencia hasta el infinito los riesgos en materia de seguridad. Será, pues, un coladero y una bomba de relojería social, porque el Estado, por iniciativa del Gobierno, habrá abdicado de su obligación de velar por la protección de los ciudadanos. No lo dice OKDIARIO, sino los propios policías que advierten del peligro que se nos viene encima. Porque entre un millón de inmigrantes irregulares es fácil adivinar que habrá una proporción de personas, por muy pequeña que sea, que serán una amenaza y un peligro. Toda una ruleta rusa.