Opinión

Sanchez hipoteca España con la compra de votos mientras el BCE nos cierra el grifo

Mientras el Gobierno está dilapidando de manera acelerada los recursos públicos y Sánchez sigue gastando como si no hubiera un mañana el dinero que no tiene en una obscena compra de votos, el BCE dejará de recomprar, como venía haciendo hasta la fecha, una parte de su cartera de bonos, según la decisión adoptada en su última reunión del pasado 4 de mayo. Así, dejará que venzan 25.000 millones por mes de la cartera pública del BCE «para siempre». Eso supone un volumen total de 150.000 millones desde julio a finales de año, y tendrá implicaciones muy notables para los estados miembros. Para España, sobre todo: el Gobierno de Sánchez se verá obligado a financiar hasta 18.000 millones de deuda pública de junio a diciembre. O sea, que afrontará la recta final de la legislatura sin el oxígeno del BCE.

Del total de esos 150.000 millones, 3.000 millones mensuales corresponderían a España, lo que elevaría el conjunto de la factura a los citados 18.000 millones hasta final de año. O sea, el BCE lanza un mensaje claro: que cada palo aguante su vela. Dicho de otro modo: España, como el resto de países, tendrán que ajustar su gasto, reducir su déficit y bajar el nivel de endeudamiento para empezar a colaborar activamente con la política de lucha contra la inflación, so pena de incurrir en una grave crisis de deuda que acabaría contaminando al conjunto de la Unión Europea, con el resultado adicional de alentar la continuidad de las subidas de tipos de interés y sus penosas consecuencias sobre el aumento de las cuotas hipotecarias y el empeoramiento de las condiciones de vida de las familias.

Cualquier gobernante en estas circunstancias se ataría los machos y apostaría por la moderación en el gasto, pero Pedro Sánchez, no. Seguirá gastando a manos llenas. Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y ha decidido arruinar España con tal de seguir en La Moncloa. Y si pierde, que arree el que venga.