Opinión

Que el PP no se equivoque: no es ingeniería electoral, es un pucherazo

La denominada Ley de nietos, con la que el Gobierno se ha lanzado a buscar nuevos españoles hasta debajo de las piedras, tiene trampa. En un principio estaba prevista para los descendientes de los exiliados de la Guerra Civil y el franquismo, pero por la puerta de atrás se ha convertido en un coladero que ha permitido a 2,5 millones de personas acogerse a la norma, que se extiende a cualquier descendiente de español que emigrara incluso 40 años antes del enfrentamiento bélico. A quienes consideran que las acusaciones de pucherazo no tienen sentido, habría que preguntarles qué les parece que una norma que fijaba unas condiciones y requisitos haya sido modificada sin consenso y de tapadillo.

Vamos a ver: el objetivo del Gobierno es puramente electoral y por eso está procediendo a una alteración sustancial del censo. Y por eso, como hoy informa OKDIARIO, se ha reforzado el taller de pasaportes de la Fábrica de la Moneda: porque el plan es llegar a las próximas elecciones generales con, al menos, un millón de nuevos españoles más. Y, por eso, una gran foto de Sánchez preside las asesorías gratuitas del PSOE para instruir sobre las nacionalizaciones masivas. Ante este Gobierno, la candidez sólo contribuye a alimentar sus trampas.

El PP es partidario de nacionalizar a todos los descendientes de españoles, pero «con garantías» y limitada a dos generaciones. Una propuesta que podría ser razonable, pero que no resuelve el problema de fondo. Porque pedirle a un tramposo patológico como Sánchez que no haga trampas es sencillamente absurdo.

Los de Feijóo son partidarios de una extensa reforma del Código Civil que aborde las distintas formas de acceso a la nacionalidad. También es razonable, si no fuera porque Sánchez está haciendo lo que está haciendo con el fin expreso de obtener ventaja electoral. Eso es incuestionable. Cosa distinta es que el plan le salga. No busca consensos y lo único que quiere es que cuando haya que volver a las urnas exista un granero de nuevos votantes proclives a votarle. Por eso se ha comprado maquinaria para poder producir 50 pasaportes por minuto. Están a lo que están: fabricando el pucherazo.