Opinión

Moreno y Gavira dan una lección de sentido común

No hay más que contemplar cómo la izquierda y sus terminales mediáticas echan espuma por la boca al conocer el acuerdo alcanzado entre Juanma Moreno y Manuel Gavira, para concluir que PP y Vox han acertado de lleno al suscribir un pacto en Andalucía que, por encima de otras consideraciones, es una lección de sentido común. Primero, porque responde a la demanda de un sector mayoritario de la sociedad andaluza y, segundo, porque ha vuelto a poner en valor la pragmática moderación del presidente de la Junta de Andalucía, cuya figura ha sido capaz de aunar las líneas maestras de su programa de Gobierno con las demandas de la formación de Santiago Abascal, sin que nadie pueda decir, salvo la izquierda más sectaria y sus voceros, que ha tenido que abdicar de sus principios.

Por supuesto que las huestes progresistas pondrán el grito en el cielo e insistirán con el mantra de la extrema derecha y demás monsergas al uso. Ni caso. Ladran, luego cabalgamos, cabría decirles. Porque lo ocurrido en Andalucía, como lo acontecido en Extremadura, Aragón y Castilla y León, no es otra cosa que la aplicación rigurosa de la lógica política. Una lógica política que se está imponiendo por etapas y que habrá de derivar en un acuerdo para el Gobierno de España cuando el truhán que resiste en la Moncloa decida convocar elecciones.

En Andalucía ha ganado abrumadoramente la derecha, con un PP que se quedó al borde de la mayoría absoluta y un Vox que consiguió afianzarse en las urnas. Nada más normal, en consecuencia, que PP y Vox hayan logrado un acuerdo. Desde luego, el pacto responde al mandato de las urnas. No como otros. Moreno y Gavira estaban obligados a entenderse y así ha sido. Y volviendo al principio, nada resulta más reconfortante en esta hora que ver cómo la izquierda echa espuma por la boca.