Marlaska deja a los pies de los caballos a la Policía
Marlaska incentiva la salida de presos mientras sólo destina 122.000 euros a programas de seguimiento
Marlaska engaña a la Policía: le prometió negociar la nueva ley de seguridad y la ha cerrado con Podemos
Pocos ministros han incumplido más su palabra que Fernando Grande-Marlaska, acaso el más mendaz y falsario de la democracia. Ya engañó a la Policía al prometer una equiparación salarial que se quedó en la mitad de la mitad. Pero ahora es más grave, porque lo que ha hecho Marlaska atenta contra la seguridad y dignidad de los agentes. Y es que había prometido a los representantes sindicales de la Policía una ronda de negociación previa a la definición de la reforma de la ley de Seguridad Ciudadana -esa que la izquierda denomina ley mordaza- para abordar el asunto de la prohibición de grabar a los agentes en las manifestaciones y en el resto de actuaciones policiales.
La izquierda, claró está, quería acabar con esa prohibición y los policías entendían que hacerlo les colocaba en una situación de indefensión, expuestos a las coacciones o venganzas. No sólo a ellos, sino también a sus familias. Marlaska les dio su palabra de negociar el asunto, pero como la palabra de este ministro no vale nada les ha dejado vendidos a las primeras de cambio.
Los agentes se han encontrado con la reforma pactada entre el PSOE y Podemos que deja desprotegidos a los agentes al permitir que sean grabados, todo un golpe a la operatividad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Justo en un momento en el que la Policía está siendo víctima de la violencia callejera y se multiplican los actos incívicos, Marlaska ha decidido exponerlos todavía más y convertirlos en el pim-pam-pum de las algaradas. Y es que la nueva ley da alas a la impunidad al limitar la responsabilidad de los incidentes en una manifestación o concentración únicamente a los organizadores o promotores. Resultado: que cualquier persona o colectivo que no convoque formalmente un acto público -o lo haga desde el anonimato de las redes sociales- pero que se dedique a impulsar incidentes o comportamientos sancionables quedará impune. Asimismo, dejará de ser sancionable la colocación de barricadas con mobiliario urbano, contenedores, neumáticos u otros objetos, de tal forma que estos actos de gravedad podrán producirse sin reproche administrativo.
En suma: Marlaska deja a los pies de los caballos a la Policía y allana el camino para que los violentos puedan convertir a los agentes en objetivo preferente de sus desmanes. Marlaska vuelve a retratarse como un cobarde sin escrúpulos.
Temas:
- Fernando Grande-Marlaska
Lo último en Editoriales
-
Lo de los Aagesen es la versión danesa del ‘caso Begoña Gómez’
-
¿Por qué será que sólo en las colas de inmigrantes se aclama a Pedro Sánchez?
-
El chantaje de Sánchez: regularización masiva de inmigrantes o subida de impuestos
-
Puente dijo «¡Puff!» y luego se falseó la auditoría
-
Demasiado tarde para que el socio de Begoña borre las huellas del delito
Últimas noticias
-
Juicio a Ábalos, Koldo y Aldama, en directo | Últimas declaraciones, testigos y noticias del caso mascarillas
-
Guerra de Irán, en directo | Precio del barril Brent, bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y última hora de Trump hoy
-
Qué pasará con el número 1 del ranking ATP tras la retirada de Carlos Alcaraz del Conde de Godó
-
La izquierda rabia contra Nemanja Gudelj, capitán del Sevilla: «Me gustan muchos los toros»
-
Marga Prohens, ante la regularización masiva de inmigrantes: «No todo el que llega es un ser de luz»