A la derecha le roban la cartera y no se quiere enterar

A la derecha le roban la cartera y no se quiere enterar

Para que ustedes se hagan una idea cabal y real del gran robo electoral que está urdiendo Pedro Sánchez cara a las próximas generales basta echar mano de los insobornables números. El Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), es decir, el listado de los españoles con derecho a voto que viven en el exterior, estaba compuesto por 2.285.830 personas. Pues bien, Pedro Sánchez coló en la asquerosa y antihistórica Ley de Memoria Democrática de 2022 un apartado que pasó desapercibido donde se señala que los hijos y nietos de exiliados podrán solicitar la nacionalidad y, consiguiente y automáticamente, el derecho a voto. Que son malos pero muy peligrosos y currantes lo certifica la terrorífica realidad de que 2.600.000 extranjeros presuntísimos descendientes de exiliados —¿cómo se acredita que realmente lo son?— han pedido el pasaporte español, es decir, muchos más de los que ahora integran ese cajón de sastre caciquil que por otra parte fue secularmente el CERA. Vamos, que el CERA se multiplicará por dos. Y de largo.

De momento, ya pueden meter la papeleta en la urna en las próximas generales 557.709 personas, el número de expedientes que el Ministerio de Justicia de Félix Bolaños ha resuelto favorablemente. Cabe recordar que en las últimas generales, ésas de julio de 2023 en las que votamos a 40 grados de temperatura, el PP endosó al PSOE una ventaja muy inferior: 339.000 papeletas. Lo que más miedo provoca es que este proceso diabólico no ha concluido toda vez que quedan por dirimir 2 millones de peticiones, la mayor parte de las cuales obviamente recibirá luz verde. Por eso, y no precisamente por otra razón, Pedro Sánchez necesita tiempo, meses para garantizar el éxito del que se presume el mayor pucherazo de la historia de España y, encima, legal. Lo cual ratifica que las normas no son siempre justas ni aceptables moralmente.

Esto es como si en el Mundial se autoriza el dopaje pero sólo para el equipo que porte camiseta azul y pantalón blanco, es decir, que se fabrique una ley ad hoc para que los futbolistas de Francia no tengan que echar el pipí pospartido o someterse a ese análisis de sangre que permite inferir más allá de toda duda razonable si van puestos de nandrolona, EPO, testosterona o cualquier otra sustancia. Sobra colegir que con esta trampa legal ganarían el campeonato de calle. Porque si además de ser muy buenos van con gasolina extra no habrá quien pueda con ellos. Ni la España de Lamine, ni la Argentina de Messi, ni la Inglaterra de Kane, ni la Brasil de Vinicius. Punto.

Resumiendo que es gerundio: el tangazo que nos va a meter el marido de la cuatro veces presunta delincuente Begoña Gómez nos va a dejar tiritando. A nadie se le escapa el empírico hecho de que si verdaderamente son víctimas del exilio por padre o abuelo interpuesto no van a meter precisamente la papeleta de opciones de derecha en la urna. Confiarán su sufragio al PSOE, a Sumar, a Podemos, a Bildu, al PNV o a ERC pero jamás a PP o Vox. Está de más recordar que el autócrata no empieza a disputar una batalla así si no tiene meridianamente claro que va a ganar la guerra. Es malo pero no tonto.

El tangazo que nos va a meter el marido de la cuatro veces presunta delincuente Begoña Gómez nos va a dejar tiritando

Que todo tiene muy mala pinta, un inequívoco aroma a pucherazo, lo comprobamos esta semana en nuestro periódico, el primero que dio la voz de alarma hace más de un año vía Luz Sela, con la publicación de un esclarecedor vídeo grabado tras esos comicios de 2023 en los que sospechosamente Pedro Sánchez se impuso a todas las encuestas menos la de ese CIS que miente más que habla. En la filmación se observa a un agente electoral socialista en Argentina, un tal Facundo Cruz, de verbo y pinta siniestras, manifestar sin cortarse un pelo que hay que centrarse en esas 18 «provincias pequeñas» en las que un escaño se dirime por cientos de sufragios, cuando no decenas. Eso podría garantizar a los de Ferraz no menos de una quincena de actas extra en la Cámara de la Carrera de San Jerónimo. Y la victoria del gánster de La Moncloa estaría servida disparando exponencialmente sus posibilidades de repetir mandato.

Sólo en Argentina se han registrado 650.000 peticiones de nacionalidad que confieren de manera inmediata el derecho a votar en las generales de 2027 o cuando quiera que las convoque el caudillo. Si es que las convoca. La inferencia es obvia: el tal Facundo Cruz tendrá en sus manos, a su entera disposición, 650.000 ciudadanos argentinos para enviar la papeleta del PSOE a España. Más o menos, la población de Sevilla.

Para colmo, esta panda de gánsters que nos gobierna metió la quinta marcha vía Sofía Puente. ¿Quién es Sofía Puente? Pues ni más ni menos que la hermanísima del ministro de Transportes, además de fiscal de carrera y secretaria general para la Innovación y Calidad del Servicio Público de Justicia. ¿Y qué ha hecho Sofía Puente? Por los genes se imaginarán que nada bueno. Con un par ha ampliado la posibilidad de nacionalizarse ipso facto no sólo a los nietos de exiliados sino también a todos aquéllos que acrediten ser sucesores de emigrantes españoles. Consecuencia: están requiriendo el pasaporte con nuestro escudo constitucional hasta tataranietos a los que la política patria les debe importar lo mismo que a mí la apicultura en Vietnam. Sobra enfatizar otro perogrullesco factor: los nacionalizados tienden a optar en las urnas, al menos en primera instancia, por aquél que les dio papeles.

Sobra enfatizar otro perogrullesco factor: los nacionalizados tienden a optar en las urnas por aquél que les dio papeles

Otra circunstancia nada desdeñable es que los nuevos españoles pueden elegir dónde se censan. Si no lo hacen se les asigna por defecto Madrid. Es decir, ese Madrid en el que Ayuso golea a la izquierda casi con sadismo. Matarán dos pájaros de un tiro: capitidisminuir a la gran bestia de Sánchez y, por ende, a Feijóo, y alzaprimar a un PSOE que no se come un colín en esta comunidad. Y, para que nada falte, los nuevos españoles tendrán también de manera instantánea sanidad pública gratis. Sólo tendrán vetados los trasplantes. Lo que faltaba a unos servicios hospitalarios colapsados con la invasión de ilegales y con la regularización que está implementando el capo de la mafia. Los españoles que llevamos toda nuestra puñetera vida cotizando tendremos que competir en igualdad de condiciones en las listas de espera con gente que nació en México DF, Bogotá, Quito, Caracas o Buenos Aires. Manda huevos.

Con todo, lo peor es la abulia que está exhibiendo la derecha desde que en ODKIARIO lanzamos la voz de alarma datos en mano hace un año. Sólo Isabel Díaz Ayuso monta de manera recurrente el pollo por este escándalo que avergonzaría a Nicolás Maduro, el espejo en el que en tantas cosas se mira el Gobierno socialcomunista español. Su antecesor a título de narcodictador, Hugo Chávez, nacionalizó 273.000 extranjeros para amarrar ese referéndum revocatorio de 2004 que otorgó poderes ilimitados al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) para desmontar definitivamente la democracia en Venezuela.

Que se pongan las pilas antes de que les vuelvan a robar la cartera, esto no es ninguna broma: nos jugamos la democracia que tanto costó recuperar

Santiago Abascal se metió en harina por primera vez esta semana en el Parlamento en una actuación memorable en la que, además, trazó el diccionario de la corrupción sanchista. De la «A» de Ábalos a la «Z» de Zapatero, pasando por la «B» de Begoña o la «K» de Koldo. En el PP andan más timoratos por temor a que los comparen con el Trump de las elecciones de 2020, porque no quieren azuzar el voto de unos exiliados que saben a quién regalarán mayormente su sufragio y porque también confían pescar en este caladero. La esperanza es lo último que se pierde.

Que se pongan las pilas antes de que les vuelvan a robar la cartera. Les recuerdo que, sospechosamente, en 2023 el marido de la mujer sin pasaporte sobrevivió a unas elecciones que tenía perdidas, que en las autonómicas madrileñas el PP obtuvo el 47% de los votos por un 18% del PSOE y otro 18% de Más Madrid y que en las generales celebradas dos meses después los populares se desplomaron en la región al 40% y que los socialistas ascendieron al 27%, mientras Sumar perdía únicamente dos puntos y pico. Hagan cuentas. No se perpetró un tangazo pero, desde luego, lo pareció. Y las cosas suelen ser lo que parecen. Se cursaron 2,6 millones de votos por correo frente a los 1,2 millones de 2019. Y no les voy a descubrir la pólvora si les revelo que esta modalidad es más susceptible de maniobras orquestales en la oscuridad que la presencial. PP y Vox deben recurrir a todo lo recurrible judicialmente hablando antes de que sea demasiado tarde. Este pucherazo alterará cualitativa y cuantitativamente el censo no coyunturalmente sino estructuralmente, para siempre. Por eso el caudillo no miente cuando advierte que gobernará «hasta 2027 y más allá». Esto no es ninguna broma. Nos jugamos la democracia que tanto sangre, tanto sudor y tantas lágrimas costó recuperar.

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