Citar también es periodismo

El periodismo tiene muchas reglas no escritas, pero una debería estar grabada en cualquier redacción: cuando una información la adelanta otro medio, se cita. No por quedar bien ni por falsa cortesía. Se cita porque es lo correcto. Porque detrás de una exclusiva hay horas de trabajo, fuentes, comprobaciones, llamadas, documentos, dudas y responsabilidad.
En los últimos años se ha instalado una mala costumbre, la de coger una información publicada por otro, cambiar tres palabras, mover dos frases, añadir un «según ha podido saber» y presentarla como propia. Y no. Eso no es periodismo. Eso es aprovecharse del trabajo ajeno.
La velocidad se ha convertido en una obsesión y la competencia entre medios es feroz. Todos queremos ser los primeros, abrir portadas y marcar agenda. Pero competir no puede significar borrar la huella de quien consiguió la información. La primicia no desaparece porque otros la repliquen. Lo que desaparece, si no se cita, es la honestidad profesional.
Y hay casos especialmente claros. Cuando OKDIARIO publica una información extraída de un informe de febrero, no lo hace porque esa información estuviera circulando por todas partes. La publicamos porque nos hemos dado cuenta nosotros. Porque hemos localizado ese dato, lo hemos leído, lo hemos entendido y hemos visto su relevancia informativa. Nadie más lo había contado, nadie más lo había puesto sobre la mesa. Y si ahora otros medios se suman, lo hacen porque OKDIARIO lo ha publicado primero.
Citar no impide trabajar una noticia. Al contrario. Un medio puede confirmar una información ajena, aportar nuevos datos, contextualizarla, buscar reacciones, analizar sus consecuencias o revelar documentos adicionales. Eso sí es periodismo. Lo que no es aceptable es usar la exclusiva de otro como trampolín y ocultar al lector de dónde salió el primer dato.
En OKDIARIO lo tenemos claro. Siempre citamos cuando una información procede de otro medio. Es una cita obligada de nuestro director y una norma básica de respeto profesional. Porque el contenido no se roba. Se puede seguir, ampliar, contrastar, mejorar o enriquecer, pero no apropiarse de él como si hubiera nacido en una redacción que no lo trabajó. La autoría informativa también forma parte de la verdad que se cuenta al lector.
La transparencia que exigimos a políticos, jueces, empresas e instituciones debe aplicarse también a los medios. Decir que una información nace en otra redacción no rebaja a nadie. Al contrario, refuerza la credibilidad de quien informa con honestidad.
La falta de cita perjudica al medio que hizo el trabajo inicial, pero también degrada la confianza en una profesión que ya bastante tiene con defenderse del ruido, la propaganda y la desinformación. Si los periodistas pedimos rigor, debemos practicarlo. Si exigimos verdad, debemos empezar por reconocer la verdad más básica: quién contó primero una información.
El periodismo no se mide sólo por publicar, sino también por cómo se publica. Por la limpieza con la que se atribuye. Por la lealtad con el lector. Por el respeto al trabajo ajeno. Una cita puede ser una línea pequeña dentro de una noticia, pero representa algo enorme: la diferencia entre informar y aprovecharse. La urgencia no justifica borrar la autoría y la inmediatez no puede ser coartada para la apropiación.
Por eso conviene reivindicarlo sin complejos. Citar también es periodismo. Citar es respetar, es reconocer que una exclusiva no cae del cielo ni aparece por arte de magia en todas las pantallas a la vez. Alguien la trabajó antes. Alguien la consiguió antes. Alguien asumió el riesgo de publicarla antes.
Y cuando eso ocurre, lo mínimo, lo profesional, lo honesto y lo justo, es decirlo.