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El “Programa Kora” vuelve al Thyssen con una muestra que cuestiona la pintura

«Irma Álvarez-Laviada» rompe el límite en «Dentro y fuera del marco»

El «Museo Nacional Thyssen-Bornemisza» suma una nueva propuesta a su calendario de arte contemporáneo con «Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco», una exposición que se mueve justo en esa frontera donde la pintura deja de ser “solo” pintura y empieza a discutirlo todo: materiales, soportes, jerarquías y hasta el lugar que ocupan ciertas obras dentro de la historia del arte. La muestra se podrá visitar del 23 de febrero al 3 de mayo de 2026 y forma parte de la novena edición del «Programa Kora», un ciclo anual comisariado por Rocío de la Villa que concibe sus exposiciones desde la perspectiva de género.

La propuesta se centra en la obra de Irma Álvarez-Laviada (Gijón, 1978) con una selección de más de treinta piezas realizadas en la última década. El recorrido se completa con pinturas de la colección del propio museo, colocadas en diálogo para subrayar un punto clave del proyecto: lo que consideramos “arte” no siempre ha sido una cuestión neutra, y el marco —real o simbólico— también decide quién entra y quién se queda fuera.

«Programa Kora»: una mirada de género con continuidad

Con «Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco», el «Museo Nacional Thyssen-Bornemisza» continúa una línea que ya se ha convertido en tradición reciente: revisar el presente del arte desde un enfoque crítico y sostenido en el tiempo. El «Programa Kora» no funciona como una sección aislada, sino como un espacio estable dentro del museo para pensar cuestiones de representación, visibilidad y relato histórico.

En esta edición, el foco está en Irma Álvarez-Laviada, una artista que trabaja con el lenguaje de la pintura para tensarlo desde dentro. El título de la muestra no es una frase bonita: apunta directamente a lo que sucede en sala. Hay obra “dentro” del marco —en sentido literal y también institucional— y obra que se sale, que empuja, que cuestiona el borde.

Materiales industriales y pintura sin complacencias

Parte del interés de «Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco» está en los materiales. La artista recurre a superficies y elementos de origen industrial, pensados para usos prácticos, y los lleva al territorio del arte sin “maquillarlos” para que parezcan otra cosa. Ese gesto, aparentemente sencillo, tiene consecuencias: obliga a mirar de otra manera, y también a preguntarse por qué algunos acabados se han considerado “nobles” y otros “menores” a lo largo del tiempo.

En lugar de buscar una pintura ilusionista o una imagen cerrada, Irma Álvarez-Laviada trabaja con planos, texturas, volúmenes y bordes. Hay piezas que parecen discutir con la pared, otras que se leen casi como objetos, y otras que juegan con el color desde una contención deliberada. El resultado es una exposición que no busca caer bien: busca activar una conversación sobre qué estamos mirando cuando decimos que miramos “pintura”.

Un diálogo con la colección del museo

Uno de los aciertos de la muestra es el cruce con obras de la colección del «Museo Nacional Thyssen-Bornemisza». Lejos de ser un simple acompañamiento, estas pinturas funcionan como contrapunto: sitúan el trabajo de Irma Álvarez-Laviada en una genealogía, pero también subrayan lo que la artista pone en tensión.

Ese diálogo ayuda a entender el enfoque curatorial: no se trata solo de presentar una selección reciente de la artista, sino de introducir fricciones. ¿Qué se considera “puro” y qué se lee como “decorativo”? ¿Dónde empieza lo estético y dónde entra el interés económico o ideológico? La exposición propone estas preguntas sin convertirlas en consigna, dejando que sean las piezas las que sostengan el debate.

Las «Salas Post Pop» como marco físico y conceptual

«Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco» se presenta en las «Salas Post Pop» del «Museo Nacional Thyssen-Bornemisza», un emplazamiento coherente con el carácter contemporáneo de la propuesta. El recorrido no pretende deslumbrar con un montaje grandilocuente; más bien apuesta por una puesta en escena clara, que permita apreciar los detalles materiales y las decisiones de construcción que sostienen cada pieza.

La experiencia, en ese sentido, se disfruta mejor sin prisa. Muchas de las obras ganan cuando el visitante se acerca, cambia el ángulo, observa el borde, la superficie, el encuentro entre materiales. Es una exposición que pide tiempo, porque trabaja con lo que suele quedar al margen: lo que hace de soporte, lo que se considera fondo, lo que normalmente no “protagoniza”.

Una exposición que se queda en la cabeza

Más allá del recorrido, «Irma Álvarez-Laviada. Dentro y fuera del marco» deja una idea insistente: el marco no es solo un límite físico. También es una forma de ordenar el mundo, de repartir prestigio, de decidir qué entra en la historia y qué se queda a la intemperie. Y ahí es donde la exposición se vuelve especialmente actual.

Con esta muestra, Irma Álvarez-Laviada se suma a las propuestas más estimulantes del arte contemporáneo en Madrid en 2026, no por su volumen, sino por su precisión. En tiempos de imágenes rápidas, esta exposición trabaja a la contra: con superficie, con materia y con preguntas que no se resuelven en un vistazo. Y eso, en un museo, también es una forma de movimiento.

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