El tomate que miles de horticultores cultivan pero cuya reventa está prohibida por ley: pocos conocen el motivo
El Certificado de Variedad Vegetal protege las variedades recientes o híbridas, dando a sus creadores el monopolio comercial
Los huertos llegan a su máximo explendor con sus productos veraniegos. La actividad de los agricultores es constante, pero la gran cosecha que se obtiene actualmente genera que se apliquen una serie de normas para estos cultivos. Además, los pasillos de Botanic o Leroy Merlin se llenan de paquetes que proporcionan cosechas adecuadas para los espacios urbanos. Aunque, cultivar estos productos sin químicos se traduce en una serie de regulaciones que impiden su proceso de cultivo.
La prohibición
La razón por la que se prohibe la venta de tomates, sobre todo los del tipo híbridos F1, es porque están protegidos mediante un Certificado de Obtención Vegetal (COV). Esto consiste en un sistema que concede al agricultor, empresa o investigador que inventó la variedad, una serie de derechos exclusivos para multiplicar y comercializar sus semillas o plantas en un periodio de tiempo que alcance entre los 25 y 30 años. Además, cualquier persona puede comprar las semillas, cultivar los tomates y consumir la cosecha en casa sin infringir la ley. El problema aparece cuando se pretende vender plantones, ya que las semillas que se obtienen de esos tomates o la reproducción de la variedad con fines comerciales sin autorización del titular de los derechos, puede desembocar en consecuencias graves.
Lo que está y lo que no está permitido
La normativa diferencia claramente entre el uso privado y la explotación comercial. Por eso, un horticultor puede cultivar la variedad en su huerto, consumir los tomates, compartir la cosecha con familiares o amigos. Aunque, no puede vender plantones obtenidos de una variedad protegida, comercializar semillas recolectadas de esos frutos, multiplicar la variedad para obtener un beneficio económico sin licencia. Además, si se corrompiera alguna de la actividad citada se estaría vulnerando los derechos de propiedad vegetal del agricultor.
¿A quién afecta?
Esta regulación no aplica a todas las modalidades de tomates porque las variedades tradicionales o antiguas no están sujetas a esta protección y pueden reproducirse libremente. La limitación afecta a variedades modernas registradas y protegidas por derechos de obtención vegetal. Además, muchas de ellas son comercializadas por empresas de mejora genética para ofrecer una mayor producción, resistencia a enfermedades o mejor conservación del fruto.
Lo que se desconoce
Muchos aficionados intercambian semillas o venden pequeños plantones en mercadillos locales sin ser conscientes de que algunas variedades cuentan con protección legal. Por eso, antes de comercializar cualquier planta obtenida a partir de semillas compradas, conviene comprobar si la variedad está apoyada por un Certificado de Obtención Vegetal. Esta información suele aparecer en el envase de las semillas o en el catálogo del fabricante.
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