Razas caninas

La Real Sociedad Canina lanza un llamamiento urgente para salvar 17 razas autóctonas amenazadas

El 74% de las razas caninas españolas están en grave peligro de desaparición hoy en día

La falta de inscripciones en registros oficiales compromete la supervivencia del patrimonio canino

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las razas caninas españolas se enfrentan a una amenaza crítica que las sitúa en un escenario de peligro de desaparición que podría borrar del mapa el 73,9% del patrimonio genético canino nacional. La Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha lanzado una alerta urgente tras constatar que 17 de las 23 razas autóctonas reconocidas oficialmente están al borde de la extinción.

Este dato, que ha salido a la luz tras un estudio, es alarmante ya que supone que casi tres cuartas partes de los perros españoles tradicionales podrían desvanecerse si no se actúa de inmediato para revertir esta situación.

Estado genético de las razas

El presidente de la RSCE, José Miguel Doval, ha sido contundente al afirmar que «este estudio llega en un momento clave para conocer con precisión el estado genético de nuestras razas y poder protegerlas antes de que los riesgos sean irreversibles».

La organización hace un llamamiento directo a los criadores españoles para que tomen conciencia de la gravedad del problema y actúen con la responsabilidad que requiere preservar este legado nacional. Sin una acción coordinada inmediata, España podría perder para siempre una parte invaluable de su identidad cultural canina.

Razas icónicas amenazadas

Entre las razas caninas españolas más afectadas destacan nombres emblemáticos de la cinofilia nacional. El galgo español, símbolo de elegancia y velocidad, figura en la lista junto al dogo mallorquín o ca de bou, una raza con siglos de historia en las Islas Baleares. El pastor vasco, conocido como euskal artzain txakurra, también enfrenta un futuro incierto a pesar de su importancia en la cultura del País Vasco.

El podenco canario y el podenco andaluz, razas tradicionalmente empleadas en la caza, se encuentran igualmente en situación crítica. Otras razas amenazadas incluyen el pachón navarro, el mastín del Pirineo, el perdiguero de Burgos y el pastor mallorquín. La lista se completa con el perro de pastor garafiano, el perro leonés de pastor, el ratonero valenciano, el sabueso español, el majorero, el maneto, el valdueza y el xarnego valenciano.

Galgo español.

El problema del registro

La RSCE identifica como causa principal del peligro de desaparición la falta de inscripción de ejemplares en registros oficiales. El Libro de Orígenes Español (LOE) y el Registro de Razas Caninas (RCC) no son meros trámites burocráticos, sino herramientas fundamentales para garantizar la supervivencia de las razas caninas españolas. Sin estos registros resulta imposible contabilizar con precisión cuántos ejemplares existen, establecer su genealogía o controlar la diversidad genética necesaria para evitar problemas de consanguinidad.

El pedigrí constituye la única manera de garantizar la trazabilidad de una raza, conocer su origen auténtico y asegurar su preservación futura. Cuando generaciones completas de perros quedan fuera de los registros oficiales, se pierde información genética crucial que nunca podrá recuperarse. Esta situación responde en parte a la menor atención que algunos criadores prestan a la inscripción formal, lo que genera un círculo vicioso que amenaza la identidad misma de las razas.

Iniciativa genética pionera

Para combatir el peligro de desaparición, la RSCE ha puesto en marcha un estudio genético sin precedentes en colaboración con Wisdom Panel, empresa especializada en análisis genéticos caninos.

Esta investigación busca obtener datos científicos rigurosos sobre la diversidad genética y el estado sanitario de las razas caninas españolas en riesgo. El proyecto abarcará todo el territorio nacional y permitirá a criadores y propietarios tomar decisiones responsables basadas en información verificada.

Los objetivos del estudio incluyen establecer perfiles genéticos completos de cada raza amenazada, identificar posibles problemas hereditarios antes de que se extiendan y crear una base de datos que sirva como referencia para futuros programas de conservación. Además, la iniciativa pretende sentar las bases para que poblaciones o grupos étnicos aún no reconocidos oficialmente puedan consolidarse como razas en el futuro, ampliando así el patrimonio canino español.

Ejemplar de perro pastor vasco.

Responsabilidad de los criadores

La RSCE subraya que el pedigrí no representa un simple papel administrativo, sino un acto de responsabilidad fundamental hacia las razas caninas españolas. Inscribir a los ejemplares en los registros oficiales contribuye directamente a una cría responsable y al mantenimiento de un censo fiable de las razas autóctonas. Los criadores tienen en sus manos el poder de revertir la situación actual y garantizar que estas razas centenarias no desaparezcan bajo su custodia.

La organización anima a todos los propietarios y criadores de razas en peligro de desaparición a dar el paso de registrar oficialmente a sus animales. Este gesto aparentemente sencillo multiplica exponencialmente las posibilidades de supervivencia de cada raza al permitir un control real de las poblaciones, evitar cruces perjudiciales por desconocimiento de parentescos y facilitar el intercambio de información entre criadores responsables de diferentes regiones.

Un patrimonio en juego

Las razas caninas españolas representan siglos de selección natural y crianza selectiva adaptada a las condiciones geográficas, climáticas y culturales de cada región del país.

Perder estas razas no significa únicamente la extinción de determinados fenotipos caninos, sino la desaparición de conocimientos tradicionales, técnicas de pastoreo ancestrales, métodos de caza sostenibles y vínculos históricos entre comunidades rurales y sus perros de trabajo. El peligro de desaparición amenaza un patrimonio inmaterial que trasciende lo puramente biológico.

Cada raza en riesgo cuenta historias únicas sobre la relación entre el ser humano y el perro a lo largo de generaciones. El pastor garafiano custodiaba rebaños en los escarpados barrancos canarios, el pachón navarro rastreaba presas en los bosques navarros y el ca de bou protegía propiedades en Mallorca desde tiempos medievales. Estas razas caninas españolas son documentos vivientes de nuestra historia que merecen ser preservados con el mismo cuidado que cualquier monumento arquitectónico o tradición cultural.

Llamamiento a la acción

El presidente Doval ha sido claro en su mensaje: «Si no actuamos ahora, corremos el riesgo de perder una parte valiosa de nuestro patrimonio canino». Las palabras resuenan con urgencia justificada, considerando que el 74% de las razas está en la cuerda floja. La RSCE confía en que la concienciación creciente sobre el peligro de desaparición movilizará tanto a criadores profesionales como a propietarios particulares que atesoran ejemplares de estas razas amenazadas.

La batalla por salvar las razas caninas españolas requiere un esfuerzo colectivo que involucre a instituciones, asociaciones de criadores, veterinarios, universidades y administraciones públicas.

Sólo mediante la coordinación de todos estos actores será posible implementar programas de conservación efectivos que combinen registro meticuloso, control sanitario, estudios genéticos y promoción cultural de estas razas únicas. El tiempo apremia y cada año que pasa sin medidas decididas acerca más a estas razas al punto de no retorno.