Plena independencia

Ocho años sin pisar un banco: así financia un agricultor manchego 40 hectáreas de olivar y pistacho ecológicos

El vacío del crédito bancario empuja a un agricultor de Ciudad Real a financiarse con 199 inversores

Ni olivares ni cereales: el cultivo ecológico con mayor superficie de España en 2026 son los frutos secos

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Al amanecer, entre las hileras de olivos, almendros y pistachos de Socuéllamos, Pablo Cuesta camina sin esperar la llamada de ningún director de sucursal. Ninguna entidad bancaria figura en los libros de su explotación. Lleva ocho años sin hacerlo y su experiencia es un ejemplo claro de que es posible sacar adelante un proyecto sin contar con los bancos.

Desde 2018, este agricultor manchego ha levantado más de cuarenta hectáreas de olivar, almendro y pistacho ecológico en distintos municipios de Ciudad Real. Lo ha hecho, ronda tras ronda, con el dinero de cientos de particulares dispuestos a esperar años antes de ver un euro de rentabilidad.

La historia de Alboris Mancha —el nombre bajo el que Cuesta ha desarrollado su proyecto— no es una anécdota aislada. Refleja una tendencia que gana fuerza en el campo español, allí donde los cultivos leñosos chocan con la lógica del crédito tradicional.

Financiación participativa

La fórmula tiene nombre propio: financiación participativa regulada por la CNMV. A través de la plataforma Fellow Funders, Cuesta ha captado cerca de tres millones de euros de 199 inversores particulares en seis rondas sucesivas.

Cada uno de esos inversores se convierte, de facto, en copropietario de una parte de la plantación. Ninguno necesita pisar el campo ni entender de fitosanitarios: basta con creer en el proyecto y tener paciencia para esperar la cosecha.

Todo empezó en 2018, con una primera ronda destinada a plantar olivar arbequina. Ocho años después, aquel primer impulso se ha convertido en un mosaico de fincas que combina olivo, almendro superintensivo y pistacho ecológico.

Los socios posan en el terreno en el que han invertido.

Seis rondas y una misma tierra

Pablo Cuesta lo resume con una frase que condensa ocho años de trabajo y seis rondas de financiación frente a la banca tradicional. «Todo lo que hemos construido en Alboris desde 2018 —el olivar, el almendro, el pistacho— lo hemos hecho con el ahorro de cientos de particulares que se han convertido en dueños reales de las plantaciones», afirma Pablo Cuesta, promotor de Alboris Mancha.

«Ese modelo no lo habríamos podido montar por la vía bancaria tradicional: ni la banca nos habría dado ese tipo de financiación, ni habríamos podido convertir al inversor minorista en accionista de una explotación agrícola», añade.

El agujero que deja la banca

El contexto explica buena parte de esta transformación. El Banco Europeo de Inversiones estima un déficit anual de financiación agrícola de entre 19.800 y 46.600 millones de euros en el conjunto de la Unión Europea.

Cultivos como el olivar, el almendro o el pistacho concentran buena parte de ese vacío: exigen desembolsos iniciales elevados y varios años hasta alcanzar la plena producción, un perfil que incomoda al crédito bancario convencional.

En España existen instrumentos públicos como la línea ICO-MAPA-SAECA, pero la bonificación no cubre la parte del préstamo que supera los 100.000 euros, una limitación que penaliza justamente a las explotaciones de tamaño medio.

El campo que se vuelve ecológico

Mientras tanto, el mapa agrícola español cambia de fisonomía. Los frutos secos ya ocupan la mayor superficie ecológica por tipo de cultivo del país, por delante del olivar y de los cereales, según cifras del Ministerio de Agricultura.

El pistacho protagoniza buena parte de ese avance: la superficie cultivada en España se ha multiplicado varias veces en la última década, con Ciudad Real entre las provincias donde más ha crecido la plantación.

Ese auge convive con una economía agraria que, en 2024, creció en España mientras retrocedía en el conjunto de la Unión Europea, según el Observatorio Cajamar-IVIE. El campo gana peso, aunque siga sin financiación suficiente.

Árbol del pistacho.

Pistacho y una ronda récord

En ese contexto ha llegado la última operación de Cuesta: Alboris Sextus. El proyecto contempla una plantación de pistacho ecológico sobre 21,45 hectáreas de regadío en Socuéllamos.

La ronda asciende a 750.000 euros, la mayor desarrollada hasta la fecha por el proyecto. Incorpora ventanas anuales de liquidez entre 2031 y 2035 en las que el inversor podrá recuperar parte de su participación a un precio conocido.

A partir de 2029, el proyecto contempla un dividendo mínimo para quienes permanezcan invertidos, y desde 2032 una participación creciente sobre el flujo de caja de la explotación.

La recompra que cambia las reglas

Gonzalo Albero, consejero delegado de Fellow Funders, resume así el cambio de modelo que atraviesa la compañía. «La recompra incorporada en las rondas agro, y en concreto con Alboris Mancha, marca un antes y un después en nuestro negocio», señala Albero.

«Hoy estructuramos las operaciones desde un principio con mecanismos que garantizan la recompra de las participaciones con rentabilidades por encima del mercado y en plazos opcionales para el inversor», explica. «En los próximos años vamos a ver más operaciones estructuradas de esta manera. Esto ha venido para quedarse», concluye.

Una fórmula que no para de crecer

Ese mecanismo de recompra responde a una tendencia más amplia. La financiación participativa regulada por la CNMV movilizó en 2025 un récord de 761,6 millones de euros, un 45,8 % más que el año anterior.

Más allá de las cifras, la trayectoria de Pablo Cuesta pone rostro a una transformación que ya recorre el campo español: la del pequeño inversor convertido en socio de la tierra, allí donde antes sólo entraba la banca.

Ocho años después de aquella primera ronda de olivar arbequina, Cuesta sigue caminando cada mañana entre sus hectáreas de Ciudad Real. Ningún banco figura en sus cuentas. Y no parece que vaya a hacerlo pronto.