Naturaleza
Animales

La zoología mundial, contrarreloj: buscan desesperadamente al último rinoceronte de Borneo que queda vivo en estado salvaje

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

El gobierno de Indonesia ha lanzado una operación contrarreloj para capturar a Pari, la última hembra de rinoceronte de Borneo (Dicerorhinus sumatrensis harrissoni) que queda viva en total libertad en el mundo.

Los conservacionistas rastrean la regencia de Kutai Kartanegara, en la provincia indonesia de Kalimantan Oriental, con el objetivo de capturarla y asegurar el legado genético de una subespecie que se declaró oficialmente extinta en su entorno natural en Malasia en 2019.

En todo el planeta solo se conocen dos hembras de esta subespecie. Pahu, la otra superviviente, ya vive en el Santuario de Rinocerontes de Kelian, en Indonesia, donde previamente se intentó extraer sus óvulos. Pari es la única que queda en estado salvaje y las imágenes de monitoreo sugieren que es más joven que Pahu, lo que aumenta las esperanzas de éxito reproductivo si la captura llega a buen término.

El plan de rescate para capturar a Pari, la última rinoceronte de Borneo salvaje

La reproducción natural ya es imposible para esta línea genética. El plan de rescate tiene cinco fases. Los equipos de campo han instalado trampas de foso tras meses de planificación técnica. Una vez capturada, Pari será transportada en helicóptero a un centro de monitorización especializado. Allí, los científicos extraerán sus óvulos para fertilizarlos en laboratorio mediante fecundación in vitro.

El material genético se cruzará con esperma de rinoceronte de Sumatra, la especie genéticamente más cercana, para preservar al menos una parte de la herencia de Borneo. Los embriones resultantes se implantarían en hembras de rinoceronte de Sumatra en cautiverio controlado, que actuarían como madres sustitutas.

El traslado es extremadamente delicado. Las autoridades indonesias han reforzado los protocolos médicos y de comportamiento para evitar que el estrés extremo o las lesiones imprevistas dañen a Pari. Intentos de reubicación con otros rinocerontes en años anteriores terminaron en accidentes fatales, lo que convierte esta operación en un ejercicio de precisión máxima.

Por qué el rinoceronte de Borneo está al borde de la extinción definitiva

El declive de esta subespecie no fue consecuencia de un único factor sino de una combinación devastadora acumulada durante décadas. La caza furtiva para abastecer el mercado ilegal de cuernos, codiciados erróneamente en la medicina tradicional asiática principalmente en China y Vietnam, fue el primer golpe.

Al ser animales lentos que descansan durante el día, resultaron blancos fáciles para los cazadores. La gran ola de caza furtiva del siglo XX redujo la población a niveles críticos.

El segundo factor fue la deforestación masiva. El avance de las plantaciones de aceite de palma, la minería y la tala comercial redujeron el territorio del animal a parches mínimos de selva. Las carreteras construidas para esas industrias fragmentaron el hábitat y facilitaron el acceso de los cazadores a los rincones más profundos donde se refugiaban los animales.

La fragmentación del hábitat desencadenó un tercer problema: el efecto Allee. Cuando los pocos rinocerontes supervivientes quedaron separados por kilómetros de plantaciones y carreteras, los machos y las hembras en edad fértil dejaron de encontrarse.

Las hembras de esta especie desarrollan quistes y miomas en sus tractos reproductivos si pasan periodos prolongados sin aparearse, lo que causó que los últimos ejemplares capturados resultaran completamente estériles cuando los científicos intentaron salvar la especie. Ese fue el caso de las famosas hembras Iman y Puntung en Malasia.

Por último, el cuello de botella genético. Cuando una población cae por debajo de un límite crítico, la endogamia debilita la salud de la especie. La falta de diversidad genética mermó su resistencia a enfermedades y redujo la tasa de nacimientos exitosos hasta hacer imposible cualquier recuperación natural. Pari representa hoy la última oportunidad de capturar tejido genético vivo antes de que esa posibilidad desaparezca para siempre.