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No hay que dramatizar aún, pero empieza a ser un problema: el mar Mediterráneo ha perdido el 34% de posidonias en 50 años

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El pulmón del Mediterráneo se agota. En apenas medio siglo, un tercio de las praderas de posidonia oceánica ha desaparecido de nuestras costas, un dato que pone en jaque la estabilidad del ecosistema marino.

Esta planta endémica, responsable de la protección de las playas, se enfrenta a una regresión que exige medidas de restauración inmediatas y efectivas.

El descenso de la posidonia en el Mediterráneo: una pérdida del 34% en las últimas décadas

La comunidad científica observa con preocupación cómo la superficie ocupada por esta planta marina disminuye. Según informes de la organización SUBMON, la reducción en el Mediterráneo occidental supera ya el 30% desde mediados del siglo XX.

Esta cifra no solo representa una pérdida de biodiversidad, sino que afecta directamente a la salud humana y oceánica, ya que estas praderas actúan como sumideros de carbono de alta eficiencia.

A diferencia de las algas, la posidonia es una planta con raíces, tallos, flores y frutos que evolucionó desde tierra firme para regresar al mar. Entre las islas de Ibiza y Formentera se encuentra uno de los ejemplares más antiguos y valiosos del planeta: una pradera con más de 100.000 años de antigüedad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Sin embargo, ni siquiera este organismo milenario escapa a la degradación provocada por la actividad humana acumulada.

¿Cuáles son las amenazas que provocan la regresión de la posidonia?

La desaparición de estas praderas submarinas responde a un conjunto de presiones físicas y biológicas estrechamente ligadas al modelo de desarrollo actual. El biólogo marino Manu San Félix señala el fondeo de embarcaciones recreativas como uno de los impactos más destructivos.

Las anclas y cadenas arrancan en pocos minutos extensiones de vegetación que han tardado siglos en crecer, dado que esta especie tiene un desarrollo extremadamente lento: cubrir un círculo de quince metros puede llevar hasta 300 años.

Además del anclaje, SUBMON identifica estos otros factores críticos que aceleran este proceso:

El ambicioso proyecto de jardinería submarina para recuperar el ecosistema

Pese a la gravedad de los datos, los expertos insisten en que existe margen de maniobra. Manu San Félix lidera un proyecto en Formentera, a través de la asociación Vellmarí, con el objetivo de plantar 100.000 ejemplares de posidonia en un solo año, según informa EFE Verde.

La técnica consiste en recoger fragmentos de rizoma desprendidos naturalmente tras los temporales y fijarlos de nuevo al fondo mediante clavos y alambres biodegradables.

Los resultados de estas intervenciones son talentosos y esperanzadores, con altas tasas de supervivencia en las plantaciones más recientes. Proteger la posidonia oceánica es, en definitiva, la única vía para garantizar que el Mediterráneo siga siendo el mar que conocemos.