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Los expertos alertan y no es broma: la sequía puede hacer que las bacterias sean más resistentes a los medicamentos

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  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Somos totalmente conscientes de que la sequía es mala para el medioambiente, pero no acabamos de comprender la magnitud del problema. Por ejemplo, puede hacer que las bacterias del suelo sean más resistentes a los antibióticos.

Eso es lo que afirma un estudio publicado en Nature Microbiology al vincular la falta de agua en el suelo con un aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos. Es decir, habla de una presión biológica que puede cambiar la competencia entre microbios.

Hay que tener en cuenta que la resistencia a los antibióticos es uno de los grandes retos de la salud pública y, si el clima influye en este proceso, la sequía dejaría de ser únicamente un problema medioambiental.

Por qué la sequía aumenta la resistencia de las bacterias del suelo a los antibióticos

Para entender por qué la sequía está relacionada con la resistencia a los antibióticos debemos comprender que el suelo no está vacío. Está lleno de microorganismos que producen compuestos antibióticos naturales y de otros que han desarrollado mecanismos para resistirlos.

Cuando el suelo pierde humedad, esos compuestos pueden concentrarse más. Es decir, las bacterias sensibles quedan sometidas a una presión más fuerte, mientras que las resistentes tienen más opciones de sobrevivir.

Los investigadores observaron ese patrón en distintos tipos de suelo y regiones. El análisis incluyó datos metagenómicos de tierras de cultivo y pastizales de California, bosques del Valais, en Suiza, y humedales de Nanchang, en China.

Al parecer, en condiciones de sequía aumentaba la presencia de genes vinculados a la producción de antibióticos. Entre las clases mencionadas aparecen los betalactámicos, como la penicilina, y los macrólidos.

Esto no significa que el suelo seco fabrique de pronto bacterias invencibles, pero sí demuestra que la sequía intensifica la selección natural dentro de las comunidades microbianas y favorece a las bacterias que ya tienen defensas.

La sequía afecta a la resistencia a antibióticos y a los hospitales

La parte más delicada del estudio llega cuando los investigadores comparan el fenómeno ambiental con datos clínicos. Para ello analizaron información de vigilancia hospitalaria de 116 países.

El resultado mostró una asociación entre mayor aridez local y mayor frecuencia media de resistencia a antibióticos en cepas clínicas, incluso al controlar diferencias de ingresos regionales.

La buena noticia es que el propio estudio reconoce que hace falta más investigación para demostrar causalidad. Por tanto, no se puede afirmar que una sequía concreta provoque directamente infecciones resistentes en los hospitales.

Aun así, la relación es lo bastante importante como para ampliar el enfoque e incluir en el debate sobre resistencia bacteriana a la sequía y al factor ambiental. Hasta ahora el foco estaba en la medicina, la ganadería y la agricultura.

El cambio climático nos obliga a vigilar lo que ocurre con las bacterias del suelo

En muestras de suelo sometidas a condiciones de sequía, los niveles de antibióticos naturales se concentraron más y algunas cepas sensibles redujeron de forma muy marcada su aptitud relativa.

Es decir, no se trata sólo de que haya menos agua, sino de que cambia la química del entorno microbiano. Con menos humedad, los compuestos se concentran y la presión sobre las bacterias sensibles aumenta.

La consecuencia es una selección más dura, por lo que las bacterias que resisten mejor tienen ventaja, y eso puede enriquecer el conjunto de genes de resistencia presentes en el suelo.

Todo eso nos lleva a que las sequías prolongadas que asociamos al cambio climático pueden alterar ecosistemas que parecen lejanos a la medicina, pero que están conectados con la salud humana.