Cuatro agricultores de Teruel dan un golpe sobre la mesa: plantan 10.000 rosales para destilar un aceite que se vende a precio de oro
Los agricultores aragoneses están implementando nuevas tecnologías en el campo, pero en la zona de Teruel la mayoría siguen anclados en el cultivo de cereal, el secano y a explotaciones con márgenes muy ajustados.
Sin embargo, en la comarca turolense de Jiloca eso ha empezado a cambiar gracias a cuatro agricultores, que están apostando por plantar rosas para destilar su aceite esencial. De momento ya han sembrado 10.000 rosales en Calamocha, Cutanda y Cuencabuena.
El objetivo no es vender las flores como un adorno, sino obtener el aceite esencial de las rosas para venderlo al sector cosmético, ya que es un cultivo muy rentable. La fase experimental de proyecto finalizará en 2027.
Agricultores de Teruel plantan 10.000 rosales para destilar su aceite esencial
El aceite de oliva cada vez está más caro, pero eso no significa que los márgenes de beneficio vayan a la par. Por ello, en Teruel han querido apostar por otro tipo de aceite.
Según Heraldo de Aragón, cuatro agricultores de la comarca del Jiloca han puesto en marcha un proyecto para obtener aceite esencial de rosas y comercializarlo en el mundo de la cosmética De hecho, es la primera vez que se intenta algo así en Aragón.
Es decir, Teruel está incorporando por primera vez en su historia un cultivo nuevo y, a la vez, una cadena de valor diferente. Lo que van a hacer es plantar, cuidar, recolectar y destilar para transformar una flor en un producto mucho más concentrado.
Y es que lo que quieren hacer con los rosales no es convertirlos en un producto ornamental, sino en una materia prima que aporte valor añadido al campo. De lograrlo, sería un impulso para un sector agrario turolense demasiado dependiente del cereal.
Qué hace que los aceites del rosal sean una alternativa al cereal en Teruel
El cereal es el cultivo que ha mantenido durante muchos años al sector primario en Aragón, pero tiene la desgracia de dejar a los agricultores muy expuestos a los precios, los costes, el clima y las campañas irregulares.
Eso es lo que hace que cualquier cultivo que permita diversificar ingresos despierta interés. En este caso, los cuatro agricultores no buscan sustituir todo el modelo agrícola de la zona de un día para otro, sino generan una nueva vía de ingresos.
En todo caso, el proyecto está en fase experimental y todavía tiene que demostrar que el cultivo pueda funcionar con estabilidad, rendimiento y salida comercial. Y eso no lo sabremos hasta 2027.
El motivo por el que este modelo puede funcionar es que el aceite esencial está destinado a la cosmética, un sector donde el valor no depende sólo del volumen cosechado, sino de la calidad del extracto y de su capacidad para integrarse en productos de mayor precio.
Cómo Aragón puede diversificar sus cultivos
Un objetivo del experimento agrario es dinamizar la región de Jiloca, por lo que la iniciativa se ubica en puntos dispersos, como Calamocha, Cutanda y Cuencabuena.
Esa dispersión permite comprobar mejor cómo responde el cultivo en condiciones reales. Si los rosales prosperan y la destilación funciona, el proyecto puede abrir la puerta a otros agricultores que buscan alternativas al cereal.
De todas maneras, esto no es una solución inmediata para la agricultura aragonesa, ya que la fase experimental no concluirá hasta el 2027. Hasta entonces los agricultores deberán medir, producción, calidad, costes y salida comercial.