Naturaleza
Reforestación

Colombia planta 97.000 árboles para reforestar un ecosistema de montaña, y logra recuperar 577 hectáreas: parte del éxito le corresponde a 190 colmenas de abejas

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Colombia lleva años reforestando miles de hectáreas de bosques autóctonos y la experiencia en el terreno siempre es un grado. Quizás por ello han descubierto todas las ventajas de utilizar abejas en el proceso.

El proyecto se enmarca en un plan de adaptación al cambio climático donde se busca la colaboración tanto de las familias campesinas como de la fauna. En total recuperaron 577 hectáreas y sembraron más de 97.000 árboles.

Según informó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, la iniciativa abarcó desde los páramos de Chingaza hasta Sumapaz y Guerrero; una zona indispensable para el agua de Bogotá y de 21 municipios aledaños.

Cómo Colombia ha recuperado 577 hectáreas de bosque en la alta montaña con árboles nativos

El objetivo del proyecto del gobierno colombiano era la restauración ecológica y la rehabilitación del bosque alto andino. Por ello no bastaba con plantar árboles, sino que era necesario trabajar en las fincas y utilizar especies funcionales dentro del territorio.

Con esta estrategia recuperaron más de 577 hectáreas de ecosistemas mediante la restauración y la rehabilitación participativa. Además, sembraron más de 97.000 árboles nativos en cuatro microcuencas: río Guandoque, San Francisco, Chipatá y Chisacá.

Más allá de las abejas, esto habría sido imposible sin las comunidades locales y los negocios del sector primario de la región, tradicionalmente vinculados a la leche y a la patata. En total lograron involucrar a 81 familias.

También hubo un enfoque de adaptación basada en ecosistemas, ya que usaron a la propia naturaleza como aliada para reducir vulnerabilidades, mejorar el agua, recuperar suelos y sostener la producción rural sin romper el equilibrio ambiental de la zona.

Cómo ha usado Colombia 190 colmenas de abejas para recuperar los bosques andinos

La ciencia ya sabe que las abejas son un síntoma de bienestar ecológico, y Colombia ha querido ir un paso más allá con el uso de 190 colmenas para reforestar.

Hay que tener en cuenta que las abejas aportan un beneficio ambiental muy claro por su papel en la polinización. En un proyecto de restauración, esa función ayuda a reforzar la relación entre vegetación, cultivos, biodiversidad y producción local.

Además, para el sostenimiento del proyecto a largo plazo e involucrar a los campesinos locales también son fundamentales, ya que aportan valor económico en la región.

De hecho, el proyecto desarrolló líneas vinculadas a productos apícolas valorados y transformados a partir de mezclas de miel, polen y propóleos. Por ello, las abejas contribuyeron tanto a nivel ecológico como social.

Y es que la reforestación tiene que ir un paso más allá de plantar árboles; debe crear las condiciones para que las comunidades tengan razones económicas para querer mantener el proceso.

El ecosistema colombiano que mantiene el agua de Bogotá

Los páramos de Chingaza, Sumapaz y Guerrero no son zonas elegidas al azar, sino que forman parte de un paisaje de alta montaña vital para el suministro de agua de Bogotá y de 21 municipios cercanos.

El proyecto también buscó fortalecer la capacidad y regulación de agua en zonas altas de los embalses de Neusa, Sisga, Tominé y Chingaza. Además, en un territorio tan vulnerable al cambio climático, ese objetivo tiene una dimensión ambiental y productiva descomunal.

Por ejemplo, la iniciativa incluyó medidas de agroecología, con 22 cultivos a cielo abierto formados por más de 20 especies entre hortalizas, aromáticas y frutales.

También se implementaron 42 sistemas de producción de alimentos bajo invernadero, con captura de agua lluvia y riego por goteo.