Naturaleza
Animales

En 1990 solo existían 151 ejemplares en España y hoy superan los 7.500: la desconocida vaca enana gallega que salvó un ‘match-ball’ por los pelos

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En 1990 apenas quedaban 151 ejemplares de vaca cachena en España, la raza bovina más pequeña del país. Hoy el censo oficial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación supera los 7.500 animales, con 7.513 registrados según los últimos datos del Sistema Nacional de Información de Razas Ganaderas (ARCA).

La recuperación se concentra en Galicia, donde vive el 88% de la población total. La provincia de Ourense, cuna histórica de la raza, y la de Lugo concentran la mayoría de las 182 ganaderías activas del país. El programa de cría está oficialmente aprobado y utiliza tanto monta natural como inseminación artificial para ampliar la base genética.

Las características de la vaca cachena

La vaca cachena destaca por un contraste llamativo: un cuerpo compacto con una cornamenta descomunal. Las hembras miden unos 117 centímetros de altura a la cruz y pesan alrededor de 380 kilos, mientras que los machos alcanzan los 122 centímetros y rondan los 585 kilos, lo que la convierte en la raza bovina más pequeña de España.

Sus cuernos, de sección circular y color blanco nacarado o ámbar con las puntas negras, nacen hacia los lados, se proyectan hacia adelante y suben dibujando una forma de lira alta. El pelaje es castaño claro o avellana, más oscuro en el cuello de los machos.

El hocico y las pezuñas son completamente negros, y la cara, de perfil recto y ojos oblicuos, tiene un aspecto expresivo reforzado por un flequillo en la frente y abundante pelo en las orejas.

Esta fisonomía ligera le da una agilidad que otras razas no tienen. La vaca cachena salta entre rocas, limpia matorrales de difícil acceso y resiste temporadas de escasez de alimento en los terrenos escarpados del Parque Natural Baja Limia-Sierra del Jurés, su hábitat de origen.

Por qué la vaca cachena estuvo a punto de desaparecer

La mecanización del campo dejó sin trabajo a la cachena a partir de los años sesenta. La raza había funcionado tradicionalmente como animal de triple aptitud, para labores de tiro, leche y carne, pero la llegada de tractores eliminó esa función. Al mismo tiempo, los ganaderos gallegos empezaron a sustituirla por razas como la Frisona o la Rubia Gallega, que producían más leche y carne en menos tiempo.

El bajo rendimiento cárnico jugó en su contra: un ternero de cachena produce unos 80 kilos útiles en canal, muy por debajo de las razas industriales. El crecimiento lento y el temperamento semisalvaje, con hembras muy protectoras de sus crías, complicaban además el manejo diario.

Para finales de los años ochenta, los pocos ejemplares que quedaban sobrevivían dispersos en zonas aisladas de los municipios de Lovios, Entrimo y Muíños, en Ourense, gracias al empeño de un grupo reducido de ganaderos locales.

La inclusión de la cachena en el catálogo oficial de razas de España marcó el punto de inflexión. Las administraciones públicas y la federación de criadores impulsaron ayudas a la cría extensiva y programas de conservación genética que permitieron multiplicar el censo por más de 49 en poco más de tres décadas.

Hoy la carne de cachena se vende como producto de alta cocina, y la raza cumple además una función ecológica, al pastar en zonas de difícil acceso, limpia el monte gallego y reduce la carga de combustible vegetal que alimenta los incendios forestales en verano.