Mundial 2026

Un partido que entra en el Olimpo del fútbol español

La exhibición ante la Francia de Mbappé ya se codea con las mayores noches de la historia del fútbol español

De la semifinal de la Eurocopa 2008 a la final del Mundial 2010: los cinco partidos que marcaron para siempre a la selección española

Repaso mundial y a la final

España
España celebra el pase a la final. (Getty)
Iván Martín

Hay encuentros que se recuerdan por un resultado y otros que acaban definiendo una época. La victoria de España sobre Francia (2-0) en las semifinales del Mundial de 2026 pertenece a la segunda categoría. No sólo por eliminar a una selección plagada de estrellas liderada por Kylian Mbappé, sino por la forma de hacerlo: sin sufrir, dominando todas las fases del juego y transmitiendo una superioridad que muy pocas veces se había visto en una semifinal de un Mundial. La selección de Luis de la Fuente firmó una actuación que merece un lugar privilegiado entre las mayores exhibiciones de la historia del fútbol español.

España 2-0 Francia (Mundial 2026)

El último escalón hacia el Olimpo lo ocupa un partido que nace con vocación de leyenda. Francia llegaba como una de las grandes favoritas al título y con el mejor delantero del planeta, Mbappé, enfrente. España respondió con una exhibición de personalidad. Rodri gobernó el centro del campo, Pedri volvió a parecer un artista con el balón y el equipo convirtió a una selección repleta de talento en un rival prácticamente inofensivo.

Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro premiaron una actuación completísima, pero el verdadero valor del encuentro estuvo en la sensación de absoluto control. España no ganó por inspiración aislada, sino porque fue claramente superior durante noventa minutos. En una semifinal mundialista, ante un rival de semejante dimensión, eso muy pocas selecciones pueden decirlo.

España 1-0 Países Bajos (Final del Mundial 2010)

Es el partido más importante de la historia del fútbol español porque cambió para siempre el lugar de España en este deporte. La final de Johannesburgo convirtió una generación extraordinaria en campeona del mundo.

La parada imposible de Iker Casillas a Arjen Robben, la resistencia ante un encuentro durísimo y el inolvidable gol de Andrés Iniesta en el minuto 116 forman parte del patrimonio sentimental del deporte español. Ningún partido ha tenido un premio mayor.

España 4-0 Italia (Final de la Eurocopa 2012)

Si la final de 2010 representa la gloria, la de Kiev simboliza la perfección futbolística. España ofreció probablemente la exhibición más brillante jamás vista en una final entre dos grandes selecciones.

David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata firmaron los goles de una noche en la que Italia fue completamente desbordada. El triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa quedó sellado con una actuación que todavía hoy se estudia como una obra maestra del fútbol de posición.

España 1-0 Alemania (Semifinal del Mundial 2010)

Muchos entrenadores y analistas sostienen que éste fue, tácticamente, el mejor partido que jamás ha jugado España. Alemania venía de aplastar a Inglaterra (4-1) y Argentina (4-0), pero apenas pudo tocar el balón frente al equipo de Vicente del Bosque.

España monopolizó la posesión, controló el ritmo de principio a fin y redujo al mínimo a una selección alemana que parecía imparable. El cabezazo monumental de Carles Puyol tras el saque de esquina de Xavi decidió una semifinal histórica, aunque el resultado incluso se quedó corto para la superioridad mostrada sobre el césped.

España 3-0 Rusia (Semifinal de la Eurocopa 2008)

Aquí nació la mejor selección de la historia del fútbol español. Hasta entonces España arrastraba décadas de complejos y decepciones en las grandes competiciones. Aquella noche de Viena todo cambió.

Tras la lesión de David Villa, Luis Aragonés reorganizó el equipo dando entrada a Cesc Fàbregas, y España ofreció una segunda parte inolvidable bajo la lluvia. Xavi abrió el marcador, Güiza amplió la ventaja y David Silva cerró una goleada que lanzó a la selección hacia la conquista de la Eurocopa y dio comienzo a una era irrepetible.

El partido de Dallas ya es historia

Cada generación tiene su encuentro de referencia. La de Luis Aragonés tuvo Rusia; la de Del Bosque, Alemania, Países Bajos e Italia. La de Luis de la Fuente ya tiene el suyo. Porque no todas las semifinales de un Mundial permiten someter a una Francia repleta de campeones con semejante autoridad.

Quizá el tiempo termine colocando cada partido en su lugar definitivo, pero hay una conclusión que parece indiscutible: el 2-0 sobre Francia ya ha reservado su asiento en el Olimpo del fútbol español. No sólo por el billete hacia la final, sino porque recordó al mundo que España vuelve a ser capaz de dominar a cualquiera en el escenario más grande del planeta.

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