Ganar a Portugal tiene premio doble para España
Los capitanes acordaron con Rafael Louzán que las primas sólo se cobrasen a partir de los cuartos de final
La victoria ante Portugal metería a España entre las ocho mejores y activaría el tramo decisivo del Mundial
Chattanooga, primas y viajes: por qué España no hará caja aunque gane el Mundial
Ganar a Portugal tiene premio doble para España. El primero, el más importante y el que realmente obsesiona al vestuario, es deportivo: estar en los cuartos de final del Mundial. El segundo, mucho menos romántico pero también relevante, es económico: quedarse a sólo un paso de empezar a cobrar las primas pactadas con la Federación antes del inicio del campeonato.
La selección dirigida por Luis de la Fuente afronta este lunes en Dallas uno de esos partidos que marcan un Mundial. España se mide a Portugal en octavos de final después de golear a Austria en Los Ángeles y de confirmar que llega al momento decisivo en su mejor versión. Pero el duelo contra el conjunto luso no sólo abre la puerta a los cuartos. También acerca al vestuario al tramo en el que se activan los premios económicos acordados con la RFEF.
Los capitanes de España negociaron las primas con Rafael Louzán antes del torneo y aceptaron una fórmula clara: no cobrar nada hasta alcanzar los cuartos de final. Es decir, el grupo renunció a ingresar por la fase de grupos y por los dieciseisavos y los octavos, y sólo empezaría a generar derecho a prima a partir de estar entre las ocho mejores selecciones del mundo. Una fórmula que rebaja el gasto de la Federación respecto a otros torneos, aunque a partir de ese punto las cantidades ya serían importantes.
Por eso el encuentro ante Portugal tiene una importancia añadida. Si España supera a los portugueses, habrá cumplido el primer gran objetivo de la fase final y se colocará en cuartos. Desde ese momento, la Selección entraría en la zona noble del Mundial y se situaría a las puertas de empezar a cobrar unas primas que fueron pactadas precisamente para premiar los grandes resultados, no los pasos intermedios.
Un Mundial de lujo
En la Federación siempre han tenido claro que este Mundial no se afrontaba como una operación económica. La RFEF ha realizado una inversión enorme durante el campeonato, especialmente con el cuartel general de Chattanooga, la adaptación de la Baylor School, los hoteles, la seguridad, los vuelos chárter y toda la logística derivada de competir en Estados Unidos, México y Canadá. A eso habría que añadir las primas si España sigue avanzando rondas.
Pero en el vestuario nadie piensa ahora en balances. La prioridad es Portugal. Un rival cargado de talento, peligroso en transición y con jugadores capaces de decidir un partido en cualquier acción. España llega reforzada, con la portería imbatida, con De la Fuente liberado de buena parte de los debates y con la sensación de haber encontrado un once reconocible justo cuando comienza lo más serio.
Dallas dictará sentencia. Ganar significaría seguir vivo en el Mundial, meterse entre los ocho mejores y acercarse al primer gran premio económico del torneo. Pero, sobre todo, supondría que España continúa caminando hacia el sueño de la segunda estrella.
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