Mundial 2026: semifinales

Dembélé, el ejecutor silencioso y obrero defensivo que también marca el paso de Francia

El galo, eclipsado mediáticamente por Mbappé y Olise, suma cinco goles y dos asistencias en el Mundial

Clave en el esquema de Deschamps, es uno de los máximos generadores de ocasiones y recuperadores de Francia

Dembélé Francia
Dembélé celebra un gol con Francia. (Getty)

«No hay esquema defensivo que soporte un regate». La afirmación, verbalizada y eternizada por Johan Cruyff, gana más trascendencia por los tiempos que corren. El arquetipo del fútbol actual presenta un uno contra uno durante muchos tramos de un partido. Es el paraíso para los velocistas de piernas inquietas. Y Francia, rival de España por la final del Mundial, es el equipo que más y mejor exporta esa combinación de físico y talento. Con Mbappé y Olise como acaparadores de focos, y con Dembélé como obrero y ejecutor.

El del PSG no aglutina tanta atención, y eso que es el actual Balón de Oro. Pero su juego sí alcanza mayores cotas. Para Deschamps es imprescindible. Suele volcar el juego ofensivo por la izquierda (con Mbappé o Theo Hernández) y, para que esa banda no esté colapsada de defensas, necesita un puñal en la derecha que obligue al rival a estirarse. Dembélé es ese puñal. Arrastra al lateral izquierdo contrario y genera pasillos interiores para los centrocampistas.

Pasillos que aprovechan sus compañeros o él mismo. Al ser un jugador que regatea y sale con la misma facilidad por dentro (con la izquierda) que por fuera (con la derecha), los defensas nunca pueden flotarle o taparle un perfil. Es el jugador que rompe los sistemas defensivos cerrados cuando el partido se atasca. Es el máximo generador de juego de Francia con casi 3 ocasiones de gol creadas por partido. Se ha situado en el top 5 del Mundial en unos contra unos con éxito por partido.

Obrero defensivo

Y también es el jugador de Francia que más metros ha avanzado con balón hacia el área contraria. Cada vez que recibía, estiraba al equipo rival 20 o 30 metros hacia atrás. Y hace tiempo que Luis Enrique transformó a Dembélé en el jugador que marca la línea de presión y un obrero defensivo. Promedia más de 4 recuperaciones de balón por cada 90 minutos, una cifra altísima para un delantero.

También es el jugador de la línea de ataque francesa con más sprints defensivos de presión en los primeros tres segundos tras perder el balón. Su velocidad la usa tanto para atacar como para replegar y tapar las subidas del lateral izquierdo rival. Dembélé copa menos focos que Mbappé -goleador por antonomasia- y que Olisé -talento emergente desde hace una temporada- pero marca el paso tanto en defensa como en ataque.

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