¿Utilizas esta palabra habitualmente? Entonces eres más madrileño que el bocadillo de calamares
"Manda huevos" y otras expresiones que son puramente castizas
El refrán que delata a los madrileños de toda la vida: si lo dices a menudo, eres más castizo de lo que crees
Proverbio inglés del día: «Mucho mejor encender la vela que maldecir la oscuridad»
Si hay una palabra que define a un madrileño sin dudarlo esa es «Gato», ya que así es como se conoce popularmente a quienes son nacidos en Madrid y además con padres y abuelos madrileños, siendo esta una ciudad que acoge a personas de muchas otras comunidades y países. Una palabra sobre el madrileño «de pura cepa» que nace a partir de una leyenda de 1805 durante el periodo de la conquista de la villa, cuando se dice que un soldado escaló la muralla árabe, usando sólo una daga y como si fuera un gato.
Una palabra del todo definitoria sobre qué es ser madrileño, pero lo cierto es que no es la única si bien de la misma Madrid nacen otras expresiones y palabras que son muy castizas, aunque al final se utilicen en toda España. Y es que toda la comunidad, y en especial la capital, no sólo se conoce por su ritmo constante, su historia o su gastronomía. También por una forma de hablar muy concreta que, en cuanto la escuchas, sabes de dónde viene. Por que no hace falta tener acento marcado para que ciertas expresiones desvelen que eres de Madrid. Basta con usarlas con naturalidad para que alguien sepa de dónde eres o que has vivido allí un tiempo.
¿Utilizas esta palabra habitualmente? Entonces eres más madrileño que el bocadillo de calamares
«Gato» es quizás la palabra que todo el mundo asocia a cualquier madrileño de varias generaciones, pero como decimos no es la única. También hay otras expresiones como por ejemplo «¡manda huevos!» que se suele utilizar cuando uno se sorprende mucho, pero también cuando molesta, cuando parece absurdo o cuando simplemente no hay otra forma mejor de reaccionar. Aunque mucha gente la asocia directamente a Federico Trillo que es quien la popularizó, lo cierto es que ya circulaba antes y terminó de instalarse en el lenguaje cotidiano a partir de ese momento. La dijo en el año 1997 durante una sesión del Congreso de los Diputados del que era presidente y en un momento en el que el micrófono se había quedado abierto.
Otras expresiones que son típicamente madrileñas
Junto a «Manda huevos» hay también otra expresión que de alguna manera, define esa sensación que a veces se tiene en Madrid de ir siempre con el tiempo justo. Se trata de «Me piro» que si bien no es una despedida formal ni pretende serlo, se entiende perfectamente cuando se pronuncia y sirve para decir que alguien se va, muchas veces con cierta prisa y sin necesidad de justificar demasiado el motivo. Se utiliza en todo tipo de situaciones cotidianas, desde salir del trabajo hasta abandonar una reunión o irse de casa porque se hace tarde. Y casi siempre lleva implícita esa idea de movimiento constante que caracteriza a la ciudad.
Junto a «me piro», aparecen otras formas muy similares como «voy tirando», «tengo que salir zumbando» o «luego nos vemos», que refuerzan esa manera de comunicarse directa y práctica. En conjunto, todas ellas reflejan un estilo de vida en el que el lenguaje también se adapta a la velocidad del día a día.
Al margen de expresiones que hacen alusión al movimiento, hay otras que denotan también que eres más madrileño que un bocadillo de calamares. Por ejemplo, está «mola mazo» que se suele decir cuando algo gusta mucho. Puede que para las generaciones más jóvenes esté algo pasada de moda pero durante los 90 y los 2000 se decía mucho e incluso hay una canción de Camilo Sesto, lanzada en 2002, llamada justamente así «Mola mazo». Luego está también la expresión que podemos entender como lo contrario. Se trata de «ni de coña» que se suele decir para rechazar algo sin dudarlo.
Luego está «menuda movida» que se dice siempre que se genera una situación complicada o «se armó la marimorena», que solemos decir en contextos parecidos o también cuando se produce una pelea o una fuerte discusión Ambas son ejemplos bastante claros de ese lenguaje directo y sin adornos que nace directamente de Madrid.
También es habitual en la capital escuchar «dar la lata» cuando alguien resulta pesado, «estar al loro» para indicar que hay que prestar atención o «tener un marrón» cuando surge un problema inesperado. Son expresiones que no necesitan explicación dentro de ese contexto, porque todo el mundo entiende lo que significan y, sobre todo, cuándo utilizarlas ya que han traspasado el territorio en el que nacieron y se utilizan en toda España.
En definitiva, este tipo de palabras funcionan como pequeñas señales de identidad. No son exclusivas de Madrid, pero allí se usan con una naturalidad y una frecuencia que las hacen especialmente reconocibles. Y si al leerlas te suenan cercanas o incluso las utilizas a diario, es muy probable que, sin darte cuenta, ya hables un poco como en la capital o que sí, seas más madrileño que un bocadillo de calamares.
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