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Refranes

El refrán que delata a los madrileños de toda la vida: si lo dices a menudo, eres más castizo de lo que crees

Madrid tiene muchas expresiones que son propias y que se podrían definir como «muy castizas». Es el caso por ejemplo de «ser más chulo que un ocho» o «ir a pachas», y también palabras como «mazo», que seguro que habrás oído en más de una ocasión. Pero también hay otras que hemos oído más allá de la capital, ya que se utilizan en toda España, aunque su origen es plenamente madrileño. En concreto hay un refrán o expresión que nace en el mismísimo Madrid de los Austrias, así que si sueles decirlo eres más castizo de lo que crees.

Seguro que muchas veces has oído decir «se armó la marimorena», una expresión que solemos utilizar cuando se forma un buen lío o alguien monta un escándalo o se pelea, pero ¿sabes el porqué se usa este refrán? ¿qué significa exactamente lo de «marimorena»? Pocos saben que la palabra nace a partir de una mujer que vivió en Madrid hace ya siglos, protagonista de una anécdota que trascendió con los años y que ya forma parte de la historia del Madrid más castizo, además de dar pie a la mencionada expresión.

El refrán que delata a los madrileños de toda la vida

«Se armó la marimorena». Seguro que se lo has dicho a alguien para explicarle por ejemplo la pelea entre dos personas en la calle, pero ¿por qué se usa en Madrid, y en toda España, esa expresión?. El origen es muy antiguo, de hecho tiene más de cuatro siglos, y tiene que ver con María Morena quien regentaba una taberna junto a su esposo, Alonso de Zayas en la calle Cava Baja de Madrid y en pleno siglo XVI.

Era una taberna bastante conocida en la zona, especialmente porque se decía que servía vino de la mejor calidad, que por lo visto estaba reservado para los clientes más exclusivos. Pero un día del año 1579, se produjo un incidente del que habló todo el mundo durante tanto tiempo que acabó originando la expresión «se armó la marimorena».

María Morena se enfrentó a un grupo de soldados

Mujer de carácter fuerte, María Morena era además una mujer que destacaba en una época y en una sociedad en la que el hombre era el que mandaba y se imponía, pero ella no estaba dispuesta a quedarse callada y supo defender su negocio y la decisión que había tomado con valentía. Todo ocurrió cuando un grupo de soldados acudieron a la taberna exigiendo que le sirvieran su mejor vino. María se negó en rotundo ya que el mejor de todos, como decimos, lo reservaba a clientes habituales o los más exclusivos. Esto fue lo que provocó el enfado de los soldados y que se formara una trifulca tan desproporcionada que todo Madrid se acabó enterando de la «que se había montado».

Fue un escándalo tan grande que incluso el caso acabó en los tribunales. No sabemos quién terminó llevando la razón, pero los registros de aquella época explican el suceso precisamente con la expresión «se armó la marimonera» ya que no sólo se produjeron gritos sino que también se habla de vasos volando y golpes.

¿Dio origen también al villancico?

Ahora ya sabes cuál es el origen de «se armó la marimorena», pero seguro que te acuerdas también de un villancico español que dice «ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande ande que es la nochebuena» del que existe la teoría que surge también por María Morena. Y no sólo por el episodio que acabamos de contar, sino también por lo visto, debido a las fiestas de nochebuena en la taberna de María y Alonso de Zayas que eran las más populares de todas. Sin embargo, no existe documento alguno que lo asegure o lo confirme, aunque sí que tenemos la fecha de creación del villancico, 1702, de modo que ese año, el altercado ya era más que conocido. De todos modos, existe además, otra teoría, que asocia ese «marimorena» con la virgen María, y a un juego de palabras a partir de la Virgen Morena (la moreneta), aunque muchos creen una vez conocen la historia de María Morena y su taberna que el hecho de que generara incluso un villancico no es algo tan descabellado.

«Se armó la marimorena» ha traspasado los siglos y la propia historia que originó la expresión para convertirse en algo popular. Una frase que usamos casi de forma automática y sin pensarlo, cada vez que somo testigos, o protagonistas, de una pelea, discusión o altercado como el que vivió María Morena quien no dudó en defender su vino frente a los soldados y que se suma a otras muchas expresiones castizas como por ejemplo «vete a hacer gárgaras», que nació de una creencia médica del Madrid del siglo XIX, según la cual los remedios líquidos aliviaban los males de la garganta. De este modo, cuando alguien resultaba insoportable, se le mandaba a hacer gárgaras para que se callara y dejara de molestar.