Investigación
Las vacaciones de Sánchez

De La Mareta a Altea: OKDIARIO pilla a los padres de Sánchez veraneando en la Costa Blanca tras sus vacaciones

Los padres del presidente, vistos en Altea tras su paso estival por La Mareta con camarero, escolta y coche oficial

Los padres de Pedro Sánchez han veraneado en Altea (Alicante), en plena Costa Blanca, después de haber disfrutado semanas antes de sus vacaciones en La Mareta, la residencia oficial en Lanzarote que pertenece a Patrimonio Nacional. Tal como desvela OKDIARIO en exclusiva, Pedro Sánchez Hernández y Magdalena Pérez-Castejón, que en agosto ya protagonizaron una sucesión de polémicas por el uso de la finca pública de Islas Canarias, han prolongado así su periplo estival con una nueva estancia, esta vez en la provincia de Alicante hasta hace escasos días.

El matrimonio, de 77 y 74 años, habitual ya de los veranos institucionales del presidente del Gobierno, ha sido fotografiado por este periódico en un edificio residencial frente al mar de la localidad alicantina.

Las imágenes, tomadas el pasado 9 de septiembre, muestran al padre de Sánchez asomado a una terraza, en una escena que recuerda de forma casi exacta a la que meses atrás también inmortalizó OKDIARIO en La Mareta.

Veraneo en Altea

El desplazamiento a la Costa Blanca se produce apenas unas semanas después de que los progenitores del jefe del Ejecutivo abandonaran Lanzarote. Según publicó este periódico, los padres de Sánchez dejaron la isla el 19 de agosto en un vuelo comercial con destino a Madrid, trasladados hasta el aeropuerto César Manrique por uno de los conductores al servicio del presidente.

Aquella estancia en La Mareta no estuvo exenta de polémica. Este verano ha sido, además, especialmente delicado para la familia por las notorias y crecientes dificultades de movilidad del padre del presidente, que necesitó la ayuda de un escolta para subir y bajar de los vehículos oficiales durante su estancia en la isla canaria.

Los datos del mercado inmobiliario para la zona de l’Olla, en Altea (Alicante), muestran que los pisos de primera línea de playa de la zona, con una superficie media de 60-65 metros cuadrados, dos habitaciones y un baño, construidos generalmente a mediados de los años noventa con ascensor y piscina comunitaria, tienen un valor estimado de venta en torno a los 300.000 euros y un alquiler medio estimado de unos 1.050 euros mensuales, en un mercado que los expertos describen en tendencia al alza.

Antecedentes en La Mareta

Los padres de Sánchez se han convertido, año tras año, en habituales de los veranos familiares en la residencia real en Lanzarote desde que su hijo descubriera el lugar en la primera Navidad en La Moncloa, en 2018.

Antes de acceder a la Presidencia, el propio Sánchez había reivindicado otros destinos: «Mojácar, siempre Mojácar», llegó a decir al ser preguntado por sus preferencias vacacionales.

La Mareta, cabe recordar, fue un regalo del rey Hussein de Jordania al rey Juan Carlos, y la Familia Real la usó pocas veces, más en Navidad que en verano. En sus dependencias murió, el 2 de enero de 2000, Doña María de las Mercedes, abuela del Rey Felipe.

Durante su estancia en Lanzarote, tanto la madre como la hija mayor del presidente protagonizaron un tenso encontronazo con una periodista de OKDIARIO que cubría la información. Mientras Magdalena grababa con el móvil a la reportera, Ainhoa Sánchez Gómez le espetó en la recepción de un hotel: «¿No te parece que tienes un trabajo un poco penoso, chica?».

El coste de aquel operativo no ha quedado aclarado. Moncloa se ha negado en reiteradas ocasiones a detallar quién sufraga los gastos de las personas que acompañan al presidente en la residencia oficial, lo que ha llevado a este periódico a interponer una reclamación ante el Consejo de Transparencia.

Un dispositivo de seguridad notable rodeó además cada movimiento de la familia en Lanzarote. El despliegue estuvo integrado por cerca de 40 guardias civiles —entre ellos agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), unidad de superélite— además de la escolta particular del presidente, cámaras antipaparazzi adicionales y una restricción marítima de 732.202 metros cuadrados frente a la finca.

Nuevo destino vacacional

Frente a ese dispositivo, la aparición de los padres del presidente en Altea ha tenido un carácter mucho más discreto y alejado de la parafernalia oficial desplegada en Lanzarote. El matrimonio ha sido observado en una zona residencial pegada al litoral, en una imagen doméstica bien distinta de la que ofrecía la terraza de La Mareta con camarero uniformado incluido.

Ella ha estado limpiando la cristalera de su terraza. Los vecinos consultados no hacen vida con ellos a pesar de que llevan muchos años, al menos antes de la pandemia, veraneando en ese apartamento.

Las hijas del presidente, Ainhoa y Carlota, que en Lanzarote se mostraron especialmente cariñosas con sus abuelos —Carlota llegó a abrazar a su abuelo en la terraza antes de despedirse—, no han sido vistas por el momento junto al matrimonio en su nuevo destino veraniego.

Mientras Moncloa mantiene su mutismo sobre quién paga qué, los progenitores de Sánchez han exprimido el verano oteando el horizonte del Mediterráneo, ajenos, aparentemente, a la polémica que dejan a su paso.