Investigación

Soros, un especulador de las finanzas con piel de filántropo

Desde 1984 el especulador del mundo de las finanzas George Soros ha destinado a sus aparentes operaciones filantrópicas más de 30.000 millones de euros. En los últimos ejercicios el magnate multimillonario viene donando a organizaciones internacionales unos 1.500 millones de dólares anuales.

El financiero articula sus operaciones a través de The Open Society Foundations que fue fundada por George Soros para abrirse camino en determinados países donde tenía intereses comerciales. Al magnate se le señala como uno de los artífices de la Primavera Árabe o la revolución naranja en Ucrania.

Soros, de ascendencia judía, nació en Hungría en 1930 y vivió la ocupación nazi de 1944, que conllevó la matanza de más de 500.000 judíos húngaros. En 1947, con la llegada del comunismo al poder en Hungría, Soros dejó Budapest para dirigirse a Londres y luego emigró a los Estados Unidos, donde se dedicó a las finanzas. Gracias a sus inversiones amasó una gran fortuna.

Soros empezó sus actividades filantrópicas en 1979, cuando le otorgó becas a personas negras de nacionalidad sudafricana durante el apartheid. Tras la caída del Muro de Berlín, creó la Universidad Centroeuropea para instalar el capitalismo en los países de la antigua URSS.

En España el empresario multimillonario posee inversiones en los sectores del turismo e inmobiliario. Empresas tan importantes como FCC o Endesa han sido el blanco de la inversiones del tiburón financiero.

La operación más especulativa y mediática de Soros fue el golpe que asestó al mercado bursátil británico en 1992. El magnate logró doblegar al Banco de Inglaterra, tumbar la libra esterlina y embolsarse cerca de 1.000 millones de dólares en tan sólo 24 horas.

El pasado 28 de agosto, OKDIARIO informaba en exclusiva de la reunión secreta que mantuvo el especulador húngaro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa. Justo, unos días antes, Soros había alertado de que en Europa se está gestando «otra gran crisis financiera». Una advertencia lanzara durante un discurso en París donde dejó claro que «ya no es una forma de hablar decir que Europa esté en peligro existencial; es la dura realidad».