EEUU destruye dos petroleros iraníes en el Golfo de Omán que desafiaban el bloqueo de Ormuz
Hay más de 70 petroleros retenidos y 166 millones de barriles de crudo bajo control estadounidense

Estados Unidos ha vuelto a endurecer su pulso contra la dictadura de los ayatolás de Irán en el golfo de Omán con una nueva demostración de fuerza naval. Las fuerzas estadounidenses han inutilizado dos petroleros más que, según el mando militar, trataban de violar el bloqueo impuesto por el estrecho de Ormuz, paso vital para el tráfico marítimo hacia puertos iraníes. La operación, ejecutada este viernes 8 de mayo, eleva la tensión en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y confirma que Washington está dispuesto a hacer cumplir sus restricciones por la vía militar. El bloqueo total del estrecho de Ormuz tiene más de 70 petroleros retenidos y 166 millones de barriles de crudo bajo control estadounidense.
Los buques afectados, el M/T Sea Star III y el M/T Sevda, navegaban sin carga y bajo bandera iraní cuando fueron interceptados antes de alcanzar destino. De acuerdo con el Mando Central de Estados Unidos (Centcom), ambos ignoraron las advertencias emitidas por las fuerzas desplegadas en la zona. La respuesta fue inmediata: un caza F/A-18 Super Hornet despegado del portaaviones USS George H.W. Bush lanzó municiones de precisión contra las chimeneas de los petroleros, dejándolos fuera de servicio y obligándolos a detener su avance.
Dos días antes, el miércoles 6 de mayo, otro petrolero iraní, el M/T Hasna, fue igualmente neutralizado cuando intentaba dirigirse a un puerto iraní. En ese caso, un F/A-18 procedente del USS Abraham Lincoln inutilizó el timón del buque con disparos de cañón de 20 milímetros, dejándolo sin capacidad de maniobra. Con estas acciones, ya son al menos tres las embarcaciones directamente afectadas en menos de una semana.
El mensaje de Washington es claro: el bloqueo no es simbólico. Según fuentes militares, más de medio centenar de buques comerciales han sido obligados a cambiar de rumbo en los últimos días para evitar incidentes similares. La estrategia busca asfixiar el tráfico marítimo hacia Irán sin recurrir a ataques directos contra territorio, pero el riesgo de escalada es evidente.

El almirante Brad Cooper, al frente de Centcom, ha defendido la actuación de sus fuerzas, subrayando su compromiso con el cumplimiento total de las medidas impuestas.
Según los datos más recientes, publicados por el Pentágono, actualmente hay más de 70 petroleros retenidos en el estrecho de Ormuz o redirigidos por las fuerzas estadounidenses para impedir que entren o salgan de puertos iraníes.
En conjunto, estos buques comerciales tienen capacidad para transportar más de 166 millones de barriles de petróleo. A precios actuales, ese volumen estaría valorado en más de 13.000 millones de dólares, lo que convierte el bloqueo en un golpe económico de gran calibre contra la dictadura de los ayatolás de Irán.
Al frenar este flujo de crudo, Washington busca limitar de forma directa los ingresos energéticos iraníes, que son clave para su economía. Cada petrolero detenido o desviado no solo representa una pérdida potencial de exportaciones, sino también un mensaje disuasorio al resto de la flota comercial que opera en la región.
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