Internacional
INVASIÓN RUSA DE UCRANIA

Las bombas de racimo se ceban con los civiles ucranianos, con casi 900 víctimas en 2022

Las bombas de racimo provocaron en 2022 al menos 987 muertos y heridos en todo el mundo, según un informe de la ONG Human Rights Watch (HRW) que circunscribe la práctica totalidad de estas víctimas -casi 900- a la invasión de Ucrania, donde este tipo de municiones se ceba de manera especial con la población civil, objetivo indisimulado del ejército ruso desde el primer día del conflicto.

En el caso de Ucrania, HRW ha acusado de utilizar bombas de racimo, pese a que teóricamente se trata de un tipo de armamento prohibido, entre otras razones, por su efecto indiscriminado, ya que además del riesgo inmediato que supone deja tras de sí artefactos sin explotar que pueden suponer una amenaza a largo plazo.

En Ucrania, HRW ha registrado 890 víctimas, si bien también constan casos en Birmania, por acciones de las Fuerzas Armadas, y en Siria, derivados de operaciones del Ejército de Bashar al Assad y apoyado por Rusia. Se trata en todos los casos de países que no han suscrito el tratado internacional que prohíbe este tipo de armas.

Para la responsable del informe, Mary Wareham, «es inconcebible que sigan muriendo civiles por ataques con municiones de racimo 15 años después de que estas armas fueran prohibidas», teniendo en cuenta que son municiones «aborrecibles» por sus efectos indiscriminados sobre los civiles.

«El mayor obstáculo para los países que tratan de erradicar las municiones de racimo son los gobiernos que no están dispuestos a adherirse a la Convención y que socavan sus principios al utilizar o transferir estas armas», ha reconocido Wareham.

En total, 112 países han ratificado el tratado, mientras que otros doce lo han firmado pero todavía no han cubierto todos los trámites de aprobación, Nigeria, en febrero, y Sudán del Sur, en agosto, fueron los últimos países en sumarse a esta lista cada vez más amplia.

Gracias a esta convención, las partes han destruido de manera global casi 1,5 millones de bombas de racimo y 178,5 millones de submuniciones, lo que representa el 99 por ciento de las existencias declaradas.

Medvedev acusa a Ucrania de genocidio

El ex presidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad del país, Dimitri Medvedev, ha acusado este martes a las autoridades ucranianas de haber cometido un genocidio durante ocho años en la región de Donbás, en el este del país, un argumento que ha sostenido siempre la propaganda del oficialismo ruso para justificar la invasión de Ucrania.

Medvedev, que ha resaltado que la Comisión Internacional de Investigación de Naciones Unidas sobre las Violaciones en Ucrania no ha hallado indicios suficientes de crímenes cometidos por el Ejército ruso que puedan ser calificados de genocidio, ha hecho hincapié en que algunos de estos delitos tienen «autor desconocido».

«Si los miembros de esta comisión quieren realmente descubrir genocidios y crímenes de guerra en Ucrania, deberían dejar de actuar como topos ciegos», ha dicho antes de instar a «mirar en la dirección correcta». «Para evaluar objetivamente la forma despiadada en que ahogó en sangre el Donbás durante ocho años, hasta que Rusia lanzó una operación militar especial», ha señalado, acogiéndose al nombre oficial que desde Rusia le dan al conflicto en Ucrania, sin nombrar la palabra ‘guerra’.

En este sentido, ha indicado que «lo que ha hecho Ucrania desde 2014 en la zona» constituye un «genocidio». «La intención de los canallas de Kiev es matar a los habitantes del Donbás y cometer crímenes de guerra» ha sostenido.

Por ello, ha manifestado que «la operación militar especial debe continuar hasta que se alcancen plenamente sus objetivos». «Hasta la victoria final sobre quienes sometieron a su propio pueblo a abusos y exterminio durante ocho años», ha puntualizado antes de incidir en que deben ser condenados. «¡Que ardan en el infierno!», ha zanjado.