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Abatido en Nueva York un hombre que provocó un tiroteo gritando que quería morir disparado

La policía de Nueva York se enfrentó esta semana a un suceso que, por momentos, resultó lo suficientemente inquietante como para que los agentes implicados pudieran pensar que estaban ante un posible ataque terrorista de impredecibles consecuencias pero que, finalmente, no pasó de un incómodo episodio.

Un individuo inició un tiroteo en uno de los templos neoyorquinos, la Catedral de San Juan el Divino, en el barrio de Harlem. Por supuesto, este suceso disparó todas las alarmas y rápidamente se desplegó un numeroso destacamento de efectivos. Lo que los agentes que llegaron al lugar de los hechos no se esperaban fue la posterior reacción del supuesto atacante: se puso a gritar sobre las escaleras de la catedral diciendo que quería ser asesinados. Esto lo hacía mientras no dejaba de disparar.

Afortunadamente, no hubo heridos que lamentar en este suceso, que tuvo lugar el lunes, lo que ahonda en la idea de que no se trataba más que de un loco que, efectivamente, no quería más que ser abatido por la policía. Así lo apuntó también uno de los concejales demócratas de la ciudad, Mark Levine, al relatar que el sospechoso «parecía tener una enfermedad mental».

Según testigos citados por el diario The New York Times, el hombre llevaba dos armas de fuego y habría realizado al menos una veintena de disparos. Fue después de que terminara un concierto navideño.

Lógicamente, parte de los asistentes, entre los que se encontraba el obispo de Nueva York, el reverendo Andrew Dietsche, corrieron a refugiarse dentro de la iglesia antes de que apareciera la Policía. «Los feligreses de la Catedral de San Juan el Divino, la audiencia del concierto, el clero y el personal están a salvo», explicó una de las portavoces de la diócesis Episcopal de Nueva York, Isadora Wilkenfeld.

Hasta el momento, se desconoce por el momento la identidad del sospechoso, quien vestía por completo de negro, llevaba gorra y mochila, así como una mascarilla con la bandera de la República Dominicana, según muestran algunas de las fotografías difundidas por la prensa estadounidense.

Poco después, el mando policial de Nueva York, Dermot Shea, informaba durante una rueda de prensa de que el sospechoso tenía «un largo historial criminal» y se sospecha que podría ser el dueño de una bolsa que fue hallada después en el lugar de los hechos en la que había un pequeño bidón de gasolina, cuerda, alambre, varios cuchillos, una Biblia y cinta adhesiva. Shea ha alabado la «heroica» actuación de tres de los agentes de la Policía de Nueva York, quienes descerrajaron hasta una quincena de disparos sobre el sospechoso, uno de los cuales acabó por acertar en su cabeza. Trasladado en estado crítico a uno de los hospitales de la ciudad, se confirmaba poco después su muerte.