¿Por qué se usaba peluca en el siglo XV?
La imagen de los hombres de la Edad Media en adelante es con peluca. ¿Sabes por qué se usaba peluca en el siglo XV?
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Después de la caída del Imperio romano, el uso de las pelucas cayó en desuso en Occidente durante casi mil años, hasta que en el siglo XV volvieron a utilizarse por muchas razones: para compensar la pérdida de cabello, para mejorar la apariencia personal o para cubrirse la cabeza después de rasurarse para eliminar los piojos, muy comunes en las condiciones insalubres de la época. Pero la verdadera razón del uso de peluca en el siglo XV, según los registros históricos, fue la calvicie del rey Luis XIII.
¿Cuándo comenzó la moda de las pelucas?
A partir del siglo XVI y durante casi dos siglos, la peluca se puso de moda en todos los países occidentales. Era los tiempos de los versos de Shakespeare y de la filosofía de Bacon. La reina Isabel I fue la primera mujer de la realeza en usar peluca; generalmente llevaba una peluca de cabellos rojos, elaboradamente rizada al estilo romano.
La calvicie del rey Luis XIII
El rey Luis XIII de Francia comenzó a quedar calvo a los 17 años, y le preocupaba que su calvicie dañara su reputación. Por tal motivo contrató a 48 fabricantes para que le hicieran diferentes tipos y modelos de pelucas.
Su primo, Carlos II, que le preocupaban sus canas, lo imitó y, bajo la influencia de ambos, los hombres del rey comenzaron a usar pelucas, a continuación los funcionarios, y pronto comenzó a ser moda en las altas clases sociales.
Un negocio en expansión, cada vez más demandado y más caro el producto
Al aumentar la demanda, aumentaron los precios y el uso de peluca se convirtió en un rasgo característico de los ricos y en una manera de demostrar su riqueza. El precio de una peluca común en esos tiempos era de 50 chelines, y ese era el salario de una semana para cualquier residente en Londres.
Pero una peluca elaborada costaba aproximadamente 800 chelines y no era posible que cualquier persona usara una. Las pelucas francesas del siglo XVII eran extraordinariamente elaboradas, cubrían la mitad de la espalda, pasaban sobre los hombros y caían sobre el pecho, lo que justificaba sus altos costos.
Además de muy pesadas, eran también incómodas y, sin embargo, el status que generaba hacía que personas de todas las clases sociales quisieran usarlas. Las pelucas más caras eran de cabello humano, pero la alternativa económica era muy diferente, pues se utilizaba pelo de cabra y crines de caballo como materia prima.
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