Historia
Edad Media

Ni ratas ni comida: científicos descubren por fin la posible causa de la expansión de la mayor epidemia de la historia

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En la Edad Media hubo costumbres muy repugnantes que generaron enfermedades, pero la epidemia más mortífera fue la peste negra, que arrasó Europa a mediados del siglo XIV. Además, lo hizo de una forma rapidísima.

En apenas unos años, la pandemia mató a decenas de millones de personas y redujo a la mitad la población del viejo continente. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Communications Earth & Environment podría demostrar por qué el proceso fue tan veloz.

La clave sería una cadena de eventos climáticos extremos provocados por erupciones volcánicas, lo que permitió la expansión fulminante de la mayor epidemia conocida de la Edad Media.

El cambio que ayudó a que la peste negra fuera la epidemia más mortífera

Los científicos llevan décadas señalando a la bacteria Yersinia pestis, transmitida por pulgas y ratas, como la causante directa de la Peste Negra.

Sin embargo, el gran interrogante siempre ha sido cómo logró propagarse con tanta rapidez por la Europa medieval y por qué estalló precisamente en ese momento. El nuevo estudio propone que la chispa no estuvo sólo en la guerra o el comercio, sino en el clima.

El equipo de investigación detectó que los veranos de 1345 y 1346 fueron inusualmente fríos en amplias zonas de Europa. El responsable de seguir esa pista fue Ulf Büntgen, de la Universidad de Cambridge, al analizar anillos de árboles de los Pirineos y de otras regiones europeas.

Todos mostraban señales claras de un enfriamiento sostenido durante dos años consecutivos, un patrón poco habitual. ¿Pero por qué ese cambio climático tan repentino?

Ese enfriamiento coincide con picos de azufre detectados en núcleos de hielo de Groenlandia y la Antártida, un residuo típico de grandes erupciones volcánicas capaces de lanzar partículas a la estratosfera y reducir la radiación solar.

Las consecuencias catastróficas de los volcanes en la Edad Media

Las consecuencias no tardaron en notarse. Las crónicas de la época, desde Japón hasta Francia, describen cielos persistentemente cubiertos entre 1345 y 1347.

En Italia, las malas cosechas de 1345 y 1346 provocaron una subida del precio del grano hasta niveles no vistos en ochenta años. A comienzos de 1347, las reservas estaban al límite y la tensión social aumentaba en las grandes ciudades.

Venecia y Génova contaban con complejas redes de aprovisionamiento, pero llevaban años sin acceso al grano del mar Negro por un conflicto abierto desde 1343.

El estudio señala que el enfriamiento generalizado del Mediterráneo, con malas cosechas también en Sicilia, España y el norte de África, dejó a las repúblicas marítimas sin alternativas viables.

La presión alimentaria acabó forzando un giro político decisivo: en 1347 se restablecieron las rutas comerciales con el mar Negro, justo cuando la peste circulaba por esa región.

Las rutas comerciales ayudaron a contagiar la peste negra

La reapertura del comercio permitió que grandes cargamentos de trigo volvieran a llegar a los puertos italianos desde Crimea y la actual costa ucraniana.

Según el estudio, esas mismas rutas pudieron transportar pulgas infectadas, capaces de sobrevivir entre el polvo del grano almacenado. Al descargarse los sacos, el salto a las ratas locales y, posteriormente, a las personas fue cuestión de tiempo.

El patrón de expansión encaja con esta hipótesis: las zonas más dependientes del grano importado, como Venecia y Génova, registraron los primeros brotes, mientras que ciudades con abastecimiento local más sólido, como Roma o Milán, se vieron afectadas más tarde.

La bacteria, el choque climático, el colapso agrícola y las decisiones comerciales se alinearon en el peor momento posible. En el pasado, los historiadores han descartado a los volcanes como el motivo de la caída de un imperio, pero sí que fueron responsables de la expansión de la peste negra.