Hallazgo que reescribe la historia: operarios encuentran un tesoro de 1300 años de antigüedad cuando cavaban una zanja
Un hallazgo bajo una estatua de Buda en el complejo del templo Wat Thammachak Sema Ram en Tailandia
Hallazgo insólito: descubren una estatuilla de oro de hace 2000 años tallada por una misteriosa civilización perdida
Encuentra 150 toneladas en oro bajo su jardín valoradas en 4.000 millones de euros

No todos los días una obra cualquiera acaba convirtiéndose en un hallazgo histórico. Eso es justo lo que ha pasado en Tailandia, donde unos operarios que trabajaban en la instalación de un sistema de drenaje se toparon con un tesoro que, desde luego, no esperaban encontrar bajo tierra.
Mientras excavaban en el entorno de un antiguo templo, en la zona de una gran estatua de Buda reclinado, apareció un recipiente enterrado a más de un metro de profundidad. Hasta ese momento todo parecía parte del trabajo habitual, pero al abrirlo se encontraron con algo completamente distinto que nadie esperaba, ya que se hallaron varias piezas antiguas de oro, plata y bronce que llevaban siglos ocultas. A partir de ahí, la obra que se estaba llevando a cabo dejó de ser una obra normal. La zona pasó a estudiarse con más detalle y lo que fue saliendo después confirmó que no se trataba de un hallazgo aislado y que el tesoro escondía una curiosa historia.
Operarios encuentran un tesoro de 1300 años de antigüedad
Dentro de ese primer contenedor de cerámica que encontraron los operarios de la obra había 33 objetos distintos. No eran piezas sin valor ni restos deteriorados, sino joyas y adornos que, por su estado y por su diseño, encajaban con el periodo Dvaravati, una etapa de hace unos 1.300 años.
En concreto, el tesoro tenía anillos de oro, pendientes de plata y algunos adornos de bronce con formas bastante características. Nada parecía colocado al azar, sino más bien al contrario ya que todo apuntaba a que alguien los había depositado ahí con una intención concreta. Y eso fue lo que hizo que los arqueólogos decidieran seguir excavando alrededor para comprobar que más podían encontrar.
El descubrimiento llevó a encontrar más piezas
Después del primer hallazgo, los trabajos continuaron en la zona y lo cierto es que no pasó mucho tiempo hasta que empezaron a salir más objetos, y algunos de ellos eran bastante diferentes a lo que se había encontrado al principio. En este caso, se trataba de una serie de láminas metálicas decoradas con mucho detalle. Estaban trabajadas con una técnica antigua, el repujado, que permite crear relieves sobre el metal golpeándolo desde atrás.
Algunas de estas piezas representaban a Buda. Una de ellas, por ejemplo, lo mostraba sentado, con un halo detrás de la cabeza y con rasgos muy marcados. Incluso tenía un pequeño orificio en una esquina, lo que hace pensar que pudo colgarse o utilizarse como adorno.
Un detalle que cambia la interpretación
Otro de los elementos encontrados mostraba a Buda de pie, dentro de una especie de marco, acompañado por dos figuras. Una de ellas apenas se distinguía, pero la otra podría representar a Brahma, según los expertos. Y no sólo ya también apareció un conjunto de láminas apiladas dentro de arcilla endurecida. Estaban dañadas y no se ha podido identificar bien qué representaban, pero lo importante no es sólo lo que muestran, sino dónde estaban, ya que para los expertos esto es igual de importante que el hallazgo en sí, dado que ahí está una de las claves.
No estaba enterrado al azar
Todas estas piezas aparecieron en un punto muy concreto: detrás de la cabeza de la estatua de Buda reclinado. No en cualquier sitio y además no estaban dispersas, sino concentradas en una zona específica. Eso hace que los investigadores tengan bastante claro que no se trata de un escondite improvisado ni de algo perdido con el tiempo. Lo más probable es que fueran colocadas como una ofrenda ritual. Es decir, alguien las dejó ahí de forma intencionada hace varios siglos.
El lugar tampoco es cualquiera
La estatua bajo la que apareció todo esto no es una más sin que estamos hablando de una de las más antiguas de Tailandia en su tipo y también una de las más grandes, con más de 13 metros de longitud. Se cree que fue creada alrededor del año 657. Eso da una idea del contexto. No estamos hablando de un punto cualquiera del mapa, sino de un lugar con un peso histórico y religioso importante. Y eso también explica por qué ese tipo de objetos podía estar allí.
Ahora empieza otro tipo de trabajo
Después del hallazgo, todas las piezas se han trasladado al Museo Nacional de Phimai, donde se están analizando y conservando. Es un proceso lento, porque no se trata sólo de catalogarlas, sino de entender bien su origen y su función. Este tipo de descubrimientos no se interpretan de un día para otro. Requieren tiempo y encajar muchas piezas, nunca mejor dicho. Lo que está claro es que lo que empezó como una zanja más ha terminado sacando a la luz un fragmento de historia que llevaba más de mil años enterrado, algo que aunque suene a tópico, no pasa todos los días.
Temas:
- Historia
- Historia Antigua
- OKD