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Dos solteros desatan la pasión en ‘First Dates’: «Mamá, no mires»

Antonio y Joaquín congeniaron desde el primer momento y terminaron la noche en el reservado

Hay citas de First Dates que necesitan toda la cena para arrancar y otras en las que la química aparece desde el primer momento. La de Antonio y Joaquín fue, sin duda, de las segundas. Antonio llegó al restaurante de Carlos Sobera con una filosofía muy clara sobre las relaciones y no tardó en compartirla: «Hay que diferenciar el amor del sexo. Puedes tener el amor con una persona, pero el sexo es primitivo». Poco después apareció Joaquín, que causó muy buena impresión desde el principio. Tanto que su cita se llevó una sorpresa al conocer su edad, porque le echaba once años menos de los que tiene. El secreto, según dejó caer él mismo, está en sus hábitos: Joaquín presume de cuidarse al máximo y asegura que no toma «nada que contamine» su cuerpo. Un estilo de vida saludable que, desde luego, no pasó desapercibido para Antonio.

A partir de ahí, la conversación fluyó con total naturalidad. Los dos solteros fueron descubriendo gustos en común, desde los viajes hasta las playas nudistas, un plan que a ambos les encanta. Con la confianza ya ganada, Antonio pidió permiso para sacar un «tema espinoso» y pasaron a hablar de su lado más íntimo, un terreno en el que también se entendieron a la perfección. «Congeniamos al cien por cien», reconocieron los dos. Antonio, además, no se cortó a la hora de explicar cómo vive esa parte de una relación: «Me gusta disfrutar del sexo, un sudor bueno, que nos peguemos un buen rato, de soltarnos». Una sinceridad que, lejos de incomodar a Joaquín, terminó de encender una cita que ya iba lanzada desde el aperitivo y que todavía guardaba lo mejor para el final.

«Mamá, no mires»

Tras la cena, la pareja se retiró al reservado del restaurante, donde no tardaron en lanzarse a los labios del otro. Y cuando la cosa empezó a subir de temperatura, Joaquín tuvo un último pensamiento para su familia antes de apagar las luces: «Mamá, no mires».

Con semejante química, la segunda cita parece más que asegurada, y así lo confirmaron los dos en el veredicto final, donde se plantaron un beso y se fueron cogidos de la mano, juntos.