Vandelvira, el restaurante de Baeza, del que todo el mundo habla
No siempre los rumores suponen certezas ni las quinielas resuelven el empate, pero cuando esto ocurre, parece indicar que la apuesta era más que segura. En este singular caso del restaurante de la jienense Baeza llamado Vandelvira, coinciden en tiempo y lugar todos los ingredientes necesarios para crear una estrella. No solamente por la michelin con la que se le ha reconocido su breve trayectoria pero más que aclamaba en la pasada gala de Barcelona 2024. Sino por su interés y personalidad. Como si en una misma película se conjuraran el mejor elenco de actores, con el mejor guionista y las mejores localizaciones.
Esto es lo que ocurre en Vandelvira, ubicado en la bellísima ciudad emblema del mejor renacentismo español, sito en un antiguo convento diseñado por el gran Andres de Vandelvira, tocayo de quien les habla, y el mayor arquitecto de este hermosísimo movimiento artístico en nuestro país. La casa de comidas está gobernada por un baezano amante de su tierra, y del más puro arte del saber cocinar y cuidar al comensal.
Con todos estos mimbres y eludiendo el mal fario taurino de ‘tardes de expectación, tardes de decepción’, el bueno de Juan Carlos Garcia ha conseguido hacer con los mejores ingredientes, un proyecto equilibrado y brillante.
Con una cocina enraizada en la que profundiza en las tradiciones jiennenses, consigue diseminar cada una de esas recetas y convertirlas en pequeñas obras de arte, que se van presentando en la mesa con armoniosa parsimonia. todo el servicio de un menú plenamente sápido y lleno de sentido. Quizá lo mejor del menú es el equilibrio, ya que todo transcurre en una suave armonía, sin aristas ni estridencias, algo muy de agradecer. Uno recuerda el conjunto, la faena y no pases concretos, aunque siempre hay algún quite que se queda grabado de forma especial.
Cocina de proximidad con ciertas licencias, ya que compagina con destreza los productos magnificos de la campiña jienense con los productos marinos del cercano puerto de Motril. Dignos de mención el plato de alcachofa y aceituna como emblema de Jaén, la acelga con beurre blanc de regaliz, o el brillante plato de conejo. Igualmente el pañuelo de calamar con jamón o el boquerón y anchoa representan con presteza el exquisito toque costero.
Espectacular claustro en planta baja destinado a recepción y eventos. Al subir a la planta primera nos encontramos con una cocina abierta en la que operan con una coreografía perfecta todos los cocineros. Se puede comer en la barra justo en la cocina y disfrutar de su performance o ubicarse en una de las dos alas del comedor donde la representación sigue al mismo nivel, respirando una paz propia del lugar donde se enclava.
Visita más que obligada la de la ciudad de Baeza, que complementa necesariamente e incrementa su interés esta interesante propuesta gastronómica. todo el mundo habla no para, y es por algo. Vandelvira por derecho en el Top nacional.
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