Gastronomía
Comida española

Parece una margarita, pero es una desconocida infusión digestiva que sólo existe en Madrid y se cosecha durante el verano

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Más allá del cocido y de los bocadillos de calamares, Madrid tiene una gastronomía olvidada que merece la pena redescubrir. Por ejemplo, quien conoce su sierra sabe que ahí nacen alguna de las mejores infusiones digestivas de España.

Por ejemplo, hablamos de la Inula salicina, una flor parecida a la margarita y típica del valle del Lozoya. Con ella se prepara el té de prado o té del valle del Lozoya, una infusión digestiva que ya pocos consumen, y cuyo conocimiento se está perdiendo.

Y es que lo especial no sólo está en la planta, sino en los usos que se le puede dar. Aunque se usa en todo el curso alto del valle, donde más arraigo tiene es en Pinilla del Valle gracias a las propiedades que le atribuyen.

La infusión digestiva de la sierra de Madrid que confundirás con una margarita

Hay infusiones españolas que llegaron a ser reconocidas por los papas, pero la Inula salicina no llegó a tener tanta fama. Eso sí, eso no significa que sus propiedades digestivas no sean igual (o más) valiosas.

Hablamos de una planta perteneciente al grupo de las compuestas. Es decir, su entorno botánico es lo que hace que sean tan parecidas a las margaritas. Sus capítulos amarillos aparecen en verano y rematan tallos simples o poco ramificados.

Justamente ese aspecto es lo que explica que pueda pasar desapercibida para quien camina por un prado sin conocerla. No tiene la fama del té de roca ni la presencia de otras plantas aromáticas más populares, pero en esta zona madrileña llegó a tener un uso muy concreto.

Por ejemplo, en Pinilla del Valle se conocía como té de prado. Se tomaba en infusión con hojas y flores, sobre todo para asentar el estómago y ayudar a la digestión después de las comidas.

Además, es una infusión de proximidad ya que no nació entre tiendas y boticarios, sino que lo normal era recogerla directamente del campo y guardarla para el invierno.

Cómo se cosecha el té de prado madrileño durante el verano

La recolección se hacía a finales de julio, justo después de la siega de los prados. De hecho, seguía un calendario muy concreto para que los vecinos aprovechasen las sumidades floridas.

Es decir, la parte superior de la planta cuando estaba en flor. Después las ataban en manojos y las dejaban secar a la sombra para conservarlas. Una vez seca, la planta se usaba durante los meses fríos.

La infusión se preparaba con hojas y flores, de una forma sencilla y doméstica, como tantos otros remedios tradicionales ligados a la despensa madrileña tradicional.

Dónde se recolectaba la planta del té de prado en Madrid para hacer infusiones

La planta vive en prados frescos y claros de bosques caducifolios, especialmente en los paisajes húmedos de montaña. Por eso el té del Valle del Lozoya no se entiende sin este territorio en concreto.

Además, para identificarla y no confundirla con margaritas es vital fijarse en las hojas. Son lanceoladas, rígidas y brillantes, con una forma que recuerda a las hojas del sauce. De ahí el apellido salicina, relacionado con ese parecido botánico.

Por qué el té del valle de Lozoya casi ha desaparecido de la gastronomía madrileña

El problema de esta infusión no sólo es que poca gente la conozca, sino que la forma de recolectarla es muy tradicional, por lo que se ha ido perdiendo.

Durante años, el conocimiento pasó de unas personas a otras dentro del valle. Alguien sabía cuándo cortarla, cómo secarla, qué parte aprovechar y para qué se tomaba. Pero ese tipo de saber se pierde rápido cuando deja de usarse en casa.

Eso ha hecho que ya casi nadie consuma esta infusión y prefieran variedades mucho más fáciles de conseguir en el herbolario o en el supermercado. De todas formas, sigue siendo un elemento a tener en cuenta en la gastronomía tradicional madrileña.