Gastronomía
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Las abuelas españolas cocineras lo han hecho toda la vida igual: «Para que la tortilla de patatas quede jugosa, hay que dejar reposar la mezcla de patata y huevo antes de cuajarla»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La tortilla de patatas puede ser uno de los platos más queridos de la cocina española, pero hacerla bien y que quede jugosa no es tan sencillo como juntar huevo y patata. Exige paciencia, buen producto y algunos trucos que marcan la diferencia entre una tortilla seca y una melosa que parece de restaurante.

El secreto, según las abuelas que llevan toda la vida cocinándola, está en un gesto que no obliga a añadir más huevo ni más aceite. Basta con dejar reposar la mezcla de patata y huevo unos minutos antes de llevarla a la sartén.

Por qué el reposo hace que la tortilla de patatas quede jugosa

Cuando la patata frita, todavía templada, entra en contacto con el huevo batido, empieza a absorberlo. Tras perder agua en la fritura, su textura es porosa y funciona como una esponja. Si la mezcla descansa entre 5 y 10 minutos, el huevo penetra en cada trozo y la tortilla se convierte en una masa unida y melosa, en lugar de patatas sueltas rodeadas de huevo.

El reposo también equilibra las temperaturas. La patata templa el huevo poco a poco y el huevo enfría la patata, de modo que la mezcla llega a la sartén en un punto intermedio y cuaja de forma más uniforme. Con las patatas muy calientes, el huevo empezaría a cuajar antes de tiempo, y con la mezcla fría la tortilla tardaría demasiado y se secaría por fuera.

Sin ese descanso, el huevo líquido choca de golpe con la sartén caliente. Sus proteínas se contraen deprisa y expulsan agua, un fenómeno que la ciencia de los alimentos llama sinéresis, y el resultado es una tortilla gomosa por fuera y seca por dentro.

Cómo hacer una tortilla de patatas jugosa paso a paso

Esta receta, pensada para cuatro personas y una sartén de 20 a 22 centímetros, combina el reposo de la mezcla con un cuajado rápido. La cebolla es opcional, aunque aporta dulzor y jugosidad. Las patatas de las variedades Monalisa o Kennebec, con un buen equilibrio entre almidón y agua, dan los mejores resultados.

Ingredientes de la tortilla de patatas 

Procedimiento para hacer la tortilla de patatas jugosa 

  1. Pela las patatas y córtalas en láminas finas e irregulares, cascándolas un poco al final de cada corte para que suelten más almidón. Corta la cebolla en juliana fina.
  2. Calienta abundante aceite en una sartén honda a fuego medio-bajo. Añade la patata y la cebolla con una pizca de sal y confítalas durante 20 o 25 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la patata se rompa con la cuchara. Sube el fuego los dos últimos minutos para que se doren un poco los bordes.
  3. Escurre la patata y la cebolla en un colador grande para eliminar el exceso de aceite. Guarda ese aceite para otras elaboraciones.
  4. Bate los huevos con sal en un bol grande, sólo hasta mezclar la clara y la yema. Añade la patata y la cebolla templadas, mezcla aplastando ligeramente algunos trozos y deja reposar la mezcla tapada entre 5 y 10 minutos.
  5. Calienta una sartén antiadherente a fuego alto con una cucharadita del aceite de la fritura. Vierte la mezcla, remueve el centro durante los primeros 15 segundos, baja el fuego a medio-bajo y da forma a los bordes. Cocina un minuto.
  6. Coloca encima una tapa plana o un plato más grande que la sartén y da la vuelta con un movimiento firme y rápido. Desliza la tortilla de nuevo en la sartén, remete los bordes y cocina un minuto más si la quieres jugosa, o dos o tres si la prefieres más cuajada.

¿Hace falta un plato especial para dar la vuelta a la tortilla?

Un plato llano de vajilla sirve, pero no es la mejor opción. Su borde elevado actúa como un escalón, al deslizar la tortilla de vuelta a la sartén, la masa se frena, se rompe y el huevo todavía líquido se derrama por la placa. Además, la cerámica pesa y resbala con la grasa.

La tapa vueltatortillas de aluminio o acero inoxidable es la alternativa más cómoda. Es completamente plana, ligera y tiene un pomo central para sujetarla con firmeza, así que el giro resulta rápido y la tortilla se desliza sin obstáculos.

El plato vueltatortillas de cerámica, también plano, cumple igual de bien, aunque exige más fuerza de muñeca. Quien sólo tenga platos normales debe elegir el más grande y plano, con al menos dos o tres centímetros más de diámetro que la sartén.