España
MINISTERIO DE TRANSPORTES

Puente fracasa con su nueva app de Cercanías: no registra incidencias, no actualiza horarios y acumula cientos de quejas

La app salió a la luz hace una semana y ya acumula cientos de malas reseñas en los portales de descarga

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de Renfe, estrenó el pasado 30 de julio dos nuevas aplicaciones para Cercanías y Rodalies con la promesa de acabar con la opacidad histórica del operador: información en tiempo real, inteligencia artificial para planificar rutas y avisos de incidencias. Una semana después, la realidad es muy distinta a la que vendió el Gobierno.

La aplicación Renfe Cercanías, con más de 33.400 reseñas en Google Play, acumula quejas constantes de los usuarios. «Es un desastre de aplicación, normalmente colgada y sale el aviso ‘no podemos atenderte en estos momentos’», relata una usuaria. Otro viajero es aún más contundente en la App Store: «Es lo mismo que mirar un PDF con los horarios; no te informa de retrasos, no se actualiza». Una tercera reseña remata: «Creo que no la mejoran para que no se vean las vergüenzas de esta compañía porque no hay ni un solo tren que llegue en hora, una auténtica vergüenza».

El problema de fondo es que el «tiempo real» que promete el Ministerio no siempre lo es. Varios usuarios coinciden en que la app muestra horarios estándar en lugar de reflejar la posición real de los trenes, por lo que no sirve para anticipar un retraso. Tampoco se actualiza sola: hay que refrescar la búsqueda manualmente para ver si hay cambios, algo especialmente problemático para quien espera un tren con prisa.

A esto se suma una carencia que hemos podido comprobar de primera mano: la app no permite informar de una incidencia en vivo durante el propio viaje. El apartado «informar de un problema» sólo contempla tres categorías —fallos de la app, del servicio o de los datos mostrados—, pero en ningún caso ofrece al viajero un canal para avisar en el momento de un retraso, una avería o un problema concreto en su trayecto. La «transparencia» que reivindica el Ministerio sigue siendo, por tanto, unidireccional: Renfe informa cuando quiere, pero el usuario no tiene forma de reportar lo que ocurre en tiempo real.

Renfe sí ha optado por otra vía para detectar fallos: la contratación de «clientes misteriosos». La operadora pagará cerca de 500.000 euros por un contrato de 24 meses para que al menos cuatro evaluadores encubiertos viajen por la red y reporten incidencias críticas en menos de dos horas. Es decir, mientras no existe un canal para que cualquier viajero reporte un problema real, sí hay presupuesto para pagar a personal externo que haga ese trabajo por la empresa.

El lanzamiento, además, llegó con retraso sobre lo prometido: el Govern de Cataluña se había comprometido en marzo de 2025 a tener app propia de Rodalies antes de que acabara ese año. El calendario se aplazó primero a junio de 2026 y finalmente a julio, con más de medio año de demora sobre el compromiso original.