España
Ministerio del Interior

El infierno de los agentes de la rave de Albacete: «Nos apedrearon salvajemente»

Los ataques a los agentes y los coches policiales se han saldado sin detenciones, lo que refuerza la sensación de impunidad

Los guardias civiles atacados en la rave ilegal que se está celebrando desde el pasado martes en Hellín (Albacete) denuncian que los antisistema les «apedrearon salvajemente por la cara y todo el cuerpo para entrar» al paraje donde se encuentran de fiesta con total impunidad y prestándoles los agentes la seguridad.

Como ha informado la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), hay una decena de guardias civiles heridos de diversa consideración y vehículos policiales destrozados, a base de pedradas y golpes con palos, como puede ver en las imágenes que acompañan a esta información.

Los agentes tienen contusiones allá donde les llovieron las piedras y palos en zona no protegida, según relatan a OKDIARIO. Sentían que les iban a «reventar la boca y el cuerpo» a pedradas, según declaran a este diario, destacando que los agresores «eran profesionales de esto», de atacar. «Nos enfocaban con linternas a la cara para que no viéramos de dónde nos llegaban las piedras», apunta.

Por ejemplo, uno de ellos recibió pedradas en el brazo y en el codo, donde le dieron en una articulación y sigue viendo las estrellas cuando lo mueve. A otros guardias civiles que les dieron en la cabeza, les han hecho polvo las cervicales.

«Lo ocurrido en el inicio del dispositivo es de una gravedad extrema y roza la negligencia criminal. La cadena de mando envió a la zona cero a efectivos de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), nuestra unidad de élite en orden público, pero con una orden suicida: acudir en modo preventivo y sin material antidisturbios», denuncia en OKDIARIO Diego Madrazo, secretario de relaciones institucionales de la AUGC.

«Es decir, enviaron a los especialistas en contención de masas sin sus escudos, sin sus cascos y sin medios de proyección. Cuando la turba violenta decidió romper el perímetro, nuestros compañeros se encontraron vendidos, teniendo que enfrentar una lluvia de piedras», explica, indicando que «la orden política y operativa fue dejarlos en los vehículos, exponiendo la integridad física de los agentes de forma temeraria».

El problema que existe actualmente en la rave es que «es imposible el acceso al lugar donde se está celebrando porque los vehículos de los asistentes han colapsado todos los caminos», por lo que «si hubiera alguna emergencia , no se podría acceder», según detalla a OKDIARIO Carlos Cantero, portavoz de la AUGC. En este sentido, indica que los antisistema han tenido que contentarse con un escenario de pequeñas dimensiones, dado que los grandes van en los camiones que están atacados en los caminos.

Organización criminal

La AUGC destaca que lo que está ocurriendo en Hellín no es una fiesta, sino una industria ilícita, y exige que se aplique el artículo 570 bis del Código Penal. «Estamos ante una organización criminal: hay jerarquía, reparto de roles –seguridad, logística, finanzas–, permanencia y lucro. Y la solución ante esto no es la multa administrativa, sino la incautación instrumental: decomisar los camiones, los escenarios y los equipos de sonido como instrumentos del delito», manifiesta Diego Madrazo.

Y hace hincapié en que si la Guardia Civil tuviera respaldo legal para intervenir esa logística, valorada en miles de euros, antes de que la monten, la rave se acabaría en cinco minutos. «Hay que tocarles el bolsillo y la libertad, no ponerles una multa que no pagan», remacha.

Indefensión de los agentes

Las agresiones a los guardias civiles sucedieron la noche del martes, cuando los agentes embolsaban la caravana de vehículos que se dirigían a esta rave en el paraje del pantano del Cenajo. Entonces, los antisistema congregados dieron la voz a otros compinches y pronto se presentaron «unos 600 más a liarla», que se sumaron a los ataques con una violencia extrema.

La Guardia Civil tenía conocimiento desde la semana pasada de la convocatoria de una rave a nivel europeo para celebrar el fin de año, sin saber el punto exacto de la celebración, aunque sí la zona aproximada. Como medida preventiva y disuasoria se desplegó un dispositivo compuesto por un módulo de intervención rápida (MIR) del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Valencia sin material antidisturbios, y de la USECIC de Albacete.

​​El dispositivo se estableció, entre otros puntos, en la CM-412, donde comenzó a llegar una cantidad creciente de vehículos vinculados a la rave. En un primer momento se logró contener la situación, pero conforme aumentó el número de asistentes, el ambiente se fue tensando peligrosamente.

Tras varias horas retenidos, los asistentes decidieron romper el control por la fuerza, iniciando ataques con piedras, palos y causando graves daños a vehículos oficiales. El resultado fue un escenario de caos, con agentes heridos y medios policiales inutilizados. Y todo ello se ha saldado «sin detenciones, lo que refuerza la sensación de impunidad», denuncia la AUGC. No pudieron producirse «debido al riesgo de intentar detener a alguien en medio de esa turba de violentos».

Las agresiones más graves se produjeron sobre la 1:00 de la madrugada, cuando varias patrullas fueron emboscadas, viéndose obligadas a replegarse para evitar una tragedia mayor. Dos patrullas llegaron a quedar acorraladas, teniendo que huir de forma desesperada.

Despliegue de parches

Este dispositivo se vio rápidamente desbordado y ni siquiera el apoyo posterior del GRS de Sevilla logró recuperar el control de los accesos a la zona de la rave.

Horas después fue reforzado con otro MIR de los GRS de Sevilla, la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de Albacete y patrullas de Seguridad Ciudadana. Sin embargo, ni siquiera el apoyo de todas estas unidades logró frenar la asistencia a la rave.

Ante este colapso operativo, se ordenó el desplazamiento urgente de efectivos del GRS de Zaragoza, de la USECIC de Madrid y de la de Castilla-La Mancha, que se suman a los refuerzos ya enviados desde Murcia y Albacete.

Caos operativo y falta de previsión

Para la AUGC, este despliegue de parches, realizado sobre la marcha y sin planificación previa, «evidencia que la cadena de mando subestimó gravemente la magnitud del evento, dejando a los primeros intervinientes sin equipos antidisturbios, totalmente vendidos ante una masa hostil».

Asimismo, denuncia que las USECIC, que son unidades especializadas, están siendo «maltratadas, usadas para tapar agujeros». «Se usa a los efectivos de estas unidades como parches y chicos para todo”, para realizar funciones propias de orden público grave, funciones de GRS, pero a coste cero.

A este respecto, Diego Madrazo habla de «usurpación funcional», por exigirles actuar como «puros antidisturbios en un escenario de altísimo riesgo, pero sin reconocerles la especialidad ni las retribuciones adecuadas».

Asimismo, denuncia la movilidad abusiva que sufren: «Se les mueve por toda España sin planificación, reventando sus cuadrantes y descansos, usándolos como una reserva barata para tapar la incompetencia de la planificación central». «Son la herramienta low cost de la Dirección General para no admitir que faltan efectivos del GRS», manifiesta indignado.

Por último, denuncia un detalle que define la catadura moral de la gestión: «A los agentes de la USECIC que han desplegado de urgencia desde otras provincias se les está cortando el servicio antes de las 16:00 horas. ¿El motivo? Ahorrarse la dieta de la comida. Se les obliga a conducir horas de vuelta a casa, agotados tras enfrentarse a una masa hostil, sin haber comido caliente, sólo para cuadrar el presupuesto». «Esto es indigno» condena.

Para la AUGC, «la conclusión es clara: la seguridad de los pueblos de España está hoy mermada porque cientos de agentes están bloqueados en un pantano vigilando una fiesta ilegal». «La falta de previsión y la negativa a reconocer nuestra profesión de riesgo no sólo nos afecta a nosotros, deja desprotegido al ciudadano que paga sus impuestos», concluye.

La asociación mayoritaria de guardias civiles sostiene que lo que está ocurriendo en esta macro-rave ilegal no es un hecho fortuito, sino la consecuencia directa del «abandono institucional y la falta de medios que sufre la Guardia Civil», a la que sigue negándosele el reconocimiento de profesión de riesgo.

La AUGC exige a la Dirección General de la Guardia Civil y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, explicaciones inmediatas, la depuración de responsabilidades por este operativo «fallido» y la garantía de que los agentes desplegados contarán con los medios de protección y los descansos que la ley y la seguridad exigen. Los primeros agentes intervinientes estuvieron, al menos,  13 horas seguidas trabajando, totalmente desbordados y exhaustos.