El Gobierno intenta ocultar las agresiones a los militares en Ceuta: los dos últimos ataques han sido silenciados
Los militares están recibiendo la orden de callar, por lo que ahora impera la ley del miedo y no trascienden
En estos 41 días desde la invasión ya se han presentado 58 ataques a policías y militares y 36 por agresiones sexuales
El Gobierno de Pedro Sánchez intenta ocultar las agresiones a los militares a manos de los invasores de Ceuta: los dos últimos han sido silenciados. Según ha podido saber OKDIARIO de fuentes del colectivo, los militares han recibido la orden verbal de callar, por lo que ahora impera la ley del miedo y no trascienden. Sin embargo, lejos de mejorar la situación, las agresiones siguen en aumento.
Los militares están siendo atacados salvajemente por los inmigrantes ilegales, al igual que los policías y guardias civiles. Las últimas agresiones sufridas por los efectivos del Ejército de Tierra y que no han salido a la luz tuvieron lugar los pasados domingo y lunes, con sólo tres horas de diferencia.
El primer ataque lo sufrió una patrulla de Regulares, a las 10:30 de la noche, a las puertas de un supermercado Covirán ubicado en las inmediaciones de la Comandancia de la Guardia Civil. Cuando uno de los efectivos «trató de identificar a un ilegal por algo que había hecho», éste respondió con «un forcejeo con el que llegó a tirar al suelo al militar, provocándole una luxación de codo» por la que precisó de atención médica urgente. El suceso se saldó con el atacante detenido.
La siguiente agresión tuvo lugar a la 1:30 de la madrugada del lunes, en el barrio del Príncipe Felipe. En este caso, «un grupo de invasores atacó a una patrulla de legionarios con espray de pimienta, logrando alcanzar a uno de ellos, que requirió de una limpieza ocular». Esta agresión también acabó con un arrestado y, como la anterior, por atentado contra agente de la autoridad.
Ambos ataques fueron perpetrados por ilegales marroquíes, como el resto que han sufrido otros militares, policías y guardias civiles. Y al igual que las agresiones sexuales y violaciones denunciadas contra los invasores, que son cometidas generalmente en manada.
Miedo a represalias
Ha sido la Asociación de Tropa y Marinería (ATME) quien ha puesto pie en pared denunciando públicamente el silencio que se está imponiendo con las agresiones a los militares. Esta asociación tuvo conocimiento de estos dos últimos sucesos, pero al preguntar sobre ellos a compañeros, comprobó la reticencia que había a informar, por lo que no pudo dar por buenas las informaciones recibidas. Sin embargo, OKDIARIO ha podido confirmarlas con fuentes policiales y conocer que se saldaron con detenidos.
«Se está intentando por parte de algunas unidades acallar al personal para que no digan que están siendo agredidos, pero no lo vamos a permitir desde esta asociación», declara a OKDIARIO Marco Antonio Gómez, presidente de ATME, criticando que «se pretenda ocultar que nuestros militares siguen siendo el objetivo» de los invasores.
Esta asociación ha elevado una batería de preguntas al Ministerio de Defensa para que aclare lo que está sucediendo. «Los militares ya no nos transmiten lo que está ocurriendo porque tienen miedo a represalias, tales como informes de cualificación personal negativos, no renovación de compromiso, la no propuesta para medallas y condecoraciones, ser excluidos de cursos y amonestaciones por escrito, como se les ha insinuado», precisa Gómez.
Sin medios suficientes
A esta asociación también le preocupan las órdenes que tienen los militares desplegados en Ceuta para el uso de la fuerza, ya que han sido dotados con fusiles, pero sólo lo porta uno de cada cuatro, cinco o seis efectivos de la patrulla. «El problema es la responsabilidad que recae sobre el militar que la lleva de dar seguridad y evaluar si un compañero corre peligro de muerte o no para poder hacer uso o no del arma», señala el presidente de ATME, y plantea con agria ironía: «¿Somos las Fuerzas Armadas o las fuerzas semiarmadas los fines de semana?».
Todos los militares de España tienen un arma de dotación que utilizan en maniobras y misiones internacionales y es su herramienta de trabajo. Sin embargo, en Ceuta se les ha limitado a una por patrulla y no pueden defenderse de forma adecuada.
ATME también reclama que se declare a los militares desplegados en Ceuta como agentes de la autoridad y exige también el reconocimiento inmediato de la profesión de riesgo. Los militares se preguntan qué más tiene que pasar para que se adopten estas dos decisiones políticas.
En Ceuta están siendo apedreados, acosados, han sufrido intentos de apuñalamiento, les lanzan cócteles molotov y ahora están sufriendo ataques físicos directos. «Es una auténtica vergüenza la situación en la que nuestros militares tienen que ejercer su trabajo», critica Gómez. En este sentido, también denuncia que la comida que reciben ha empeorado, así como las condiciones de alojamiento. Una situación que también se produjo en los primeros días de la invasión y que había mejorado tras la denuncia pública que hizo ATME en OKDIARIO.
En la Unidad de Ingenieros número 9, los militares que hacen apoyos y relevos se están viendo obligados a dormir en unas camas de lona en los vestuarios.
«El mejor activo de España, que son sus Fuerzas Armadas, está siendo olvidado por la administración central y ATME estará vigilante, porque no se puede exigir profesionalidad, sacrificio y compromiso sin garantizar lo más básico: una alimentación adecuada y el suficiente descanso para poder desempeñar la labor con garantías», subraya Marco Antonio Gómez.
58 ataques y 36 agresiones sexuales
Según ha podido saber OKDIARIO, en estos 41 días desde la invasión ya se han presentado 58 denuncias contra los invasores por ataques a policías, militares y guardias civiles. Por delitos de resistencia, desobediencia, atentado contra agente de la autoridad y agresión.
El último ataque a guardias civiles sucedió el pasado domingo, en el camino Arroyo de las Bombas, en la barriada del Príncipe Alfonso. Dos patrullas de la Guardia Civil y los bomberos fueron recibidos a pedradas cuando acudían a sofocar un incendio. En este suceso, un guardia civil resultó golpeado en el hombro y un vehículo oficial dañado en el techo.
Además, han sido presentadas 36 denuncias por agresión sexual contra los invasores, 13 de ellas con penetración. La última violación cometida por los invasores al cierre de esta información tuvo lugar el pasado lunes. La víctima es una joven marroquí, también ilegal.
En su mayoría, las agresiones han sido cometidas contra compañeras de asalto, niñas y jóvenes. También han sido víctimas de agresiones sexuales dos mujeres ceutíes, como ha revelado en exclusiva este diario, así como una joven subsahariana y un marroquí.
Hay que tener en cuenta, además, que no todas las agresiones están siendo denunciadas. Además, algunas de las denuncias de los agentes y militares recogen varias víctimas, como ocurre, por ejemplo, cuando sufren emboscadas o son apedreados a manos de una turba de ilegales.
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