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Así logró el PP de Feijóo la histórica ‘condena’ del Congreso a Sánchez: del «olfato» de Ester a la «coherencia» de Junts

Feijóo, Sánchez, Congreso
Feijóo y Ester Muñoz. (Foto: PP/Ángel García)
Segundo Sanz

La votación histórica de este jueves en el Congreso de los Diputados, donde la mayoría absoluta de la Cámara exigió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se someta a una cuestión de confianza y que asuma responsabilidades por la corrupción con su «dimisión», no habría sido posible sin dos elementos clave, tan determinantes como requieren las grandes ocasiones.

Según fuentes parlamentarias consultadas por OKDIARIO, la perseverancia del Grupo Popular, marcada por el «olfato» y la rapidez de reflejos de su portavoz, Ester Muñoz, jugó un papel crucial en el desarrollo de los acontecimientos, salvando obstáculos con una pragmática cautela.

Y la otra variable decisiva fue la «coherencia» mostrada por Junts, en la que el PP confió en todo momento, más de puertas para dentro que para fuera. El partido de Carles Puigdemont y Miriam Nogueras abrió la espita la pasada semana, improvisando una enmienda a una moción del PP para exigir a Sánchez que convoque elecciones generales de inmediato.

La Mesa del Congreso, controlada por los socialcomunistas del Gobierno, vetó esta iniciativa en una cacicada de manual, pero el boquete en la débil aritmética parlamentaria de Sánchez ya estaba hecho. «Si quieren elecciones, lo lógico es que se adhieran a pedir la dimisión del Uno, o una cuestión de confianza», pensaron los populares sobre Junts. Y así ocurrió.

En esta intrahistoria, las fuentes citadas apuntan que fue Ester Muñoz quien movió ficha para desbloquear el veto de la Mesa a la enmienda de Junts y a una autoenmienda de su propio partido (presentada 35 minutos antes). Sendas iniciativas reclamaban disolver las Cortes y dar la palabra a los españoles, pero Armengol y sus acólitos no tardaron en aplicar la censura con el argumento de que la potestad de llamar a las urnas sólo corresponde al presidente del Gobierno.

Esta mordaza llevó al Grupo Popular a presentar una segunda moción con el mismo propósito que las enmiendas vetadas, pero de nuevo fue tumbada en la Mesa por «incidir sobre competencias reservadas constitucionalmente al presidente del Gobierno».

Sin embargo, a la tercera fue la vencida. Ester Muñoz propuso entonces «reformular» otra moción ya registrada, con una redacción «medida» que no pudiera ser objeto de rechazo por parte del órgano de gobierno de la Cámara. Sobre todo, después de que los servicios jurídicos advirtieran de la existencia de «precedentes contradictorios, habiendo la Mesa tanto admitido como inadmitido a trámite iniciativas planteadas en este mismo sentido».

Sánchez, dimisión
Votación de la moción que pide la dimisión de Sánchez. (Foto: @anadebande)

En esta tercera moción, todavía la Mesa cercenó los dos primeros puntos al demandar elecciones generales ya. Pero tanto la petición de una cuestión de confianza como la exigencia de que Sánchez dimita, pasaron el filtro. No obstante, desde Génova, según las mismas fuentes, se dieron instrucciones para llevar al Senado ese reclamo de elecciones. Aquí, en la Cámara alta, los populares tienen mayoría absoluta, por lo que sacaron adelante una moción con ello -instando también a Sánchez a irse- el pasado miércoles.

Además, se da la circunstancia de que, en lo relativo a la cuestión de confianza, el PP calcó en el Congreso una iniciativa de Junts que los independentistas retiraron en 2025 para no chocar con Moncloa, pero que había sido admitida a trámite. Otro movimiento táctico de Muñoz, autodidacta hasta para escribir sus propias intervenciones.

Feijóo, al tanto de cada paso

Es reseñable que la pericia aquí del equipo popular no estuvo tanto en el campo jurídico, sino en el plano político, con una toma de decisiones encadenadas, lideradas por su portavoz y diputada por León, y avaladas en todo momento por el presidente del partido. Feijóo fue informado puntualmente de cada uno de estos pasos, que permitieron salvar el cerco levantado por PSOE y Sumar para blindar a Sánchez.

Pese a los contactos a nivel parlamentario que el grupo de Muñoz mantiene con Junts para «negociar cuestiones que beneficien la vida de los españoles», los populares no tuvieron constancia del sentido del voto de Nogueras y compañía hasta el mismo momento de la votación. Sabían que los de Puigdemont podían votar sí o abstención, pero no tenían certeza alguna. La apuesta en el PP se había hecho a la casilla de la «coherencia». Y resultó ganadora. Otros siete votos a favor, esenciales.

Quien se confió demasiado, a ojos de Génova, fue el propio Sánchez, al que Junts ha pedido que se aparte y deje paso a la investidura de otro candidato. Fuentes del PP subrayaron que el líder socialista «acudió al Congreso pensando que su voto le protegería de una derrota en esta moción, ya que faltaba un diputado de Vox (Javier Ortega Smith), y si Junts se abstenía, la moción no salía adelante». «Es una suerte que viniera para poder ver su cara en directo, con la Cámara pidiéndole la dimisión», añadieron las fuentes.

Por primera vez en Democracia, las mismas Cortes que invistieron a un presidente, votaron a favor de su cese y lo condenaron políticamente en la misma legislatura. Con 178 votos frente a 171. Justo en la semana en que cayeron 24 años de prisión al colaborador que lo llevó al poder, José Luis Ábalos. Y aunque se trata de un mandato parlamentario, no vinculante, el de este jueves fue un gran descalabro de Sánchez. Una buena lomada, por mucho que se ría.

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