España
La disolución de ETA

Antonio Salvá, padre de una víctima de ETA: «El odio a España está instaurado en el País Vasco»

Antonio Salvá, padre de Diego Salvá, guardia civil asesinado en Palmanova en 2009 en un atentado en que también falleció el también guardia civil Carlos Saenz de Tejada, ha expresado su profundo malestar ante el acto celebrado en la localidad francesa de Cambo-les-Bains para escenificar la disolución definitiva de ETA. «Es una humillación», ha señalado a OKDIARIOademás de recordar que «el odio a España está instaurado en el País Vasco»

Al acto, que ha obviado los más de 300 crímenes sin resolver, han acudido representantes de PNV, EH Bildu, Podemos y UGT. Otro hecho que ha sentado muy mal a las víctimas de la banda terrorista de la que muy pocos se creen su final. Según Salvá, ETA no sólo son los pistoleros que asesinan, sino una parte de la sociedad vasca. «Es un tema social, ese grupo se nutre del odio contra España. Contra Francia no se atreven, pero contra España sí. La estructura del odio la tienen exactamente igual, no ha cambiado nada de nada», explica Antonio Salvá.

«No tendríamos que haber permitido que se hubiera celebrado ese acto»

«No tendríamos que haber permitido que se hubiera hecho ese acto», subraya Salvá, que lo considera «una humillación para las víctimas enorme». «Los criminales están casi todos en la calle. Estos lo que pretenden es que estén todos en la calle. ¿Cómo lo van a conseguir? Está tirado. Si los presos se acercan a las cárceles del País Vasco, si tenemos a gente como Patxi López, que dice que si los vamos acercando de forma discreta pues no pasa nada, o como la etarra que está en Zurich (Miren Nekane Txapartegi Nieve) que tenía una pena de hasta 11 años de cárcel y no la han extraditado», apunta la víctima de ETA.

«Yo no he visto con este ‘paripé’ que el Ministro de Asuntos Exteriores haya llamado a su homólogo francés para que prohibiera ese acto. Yo no lo he visto por ningún lado. Pero estoy acostumbrado», se lamenta.

Salvá cree que ETA no ha muerto

«Yo no lo puedo demostrar, pero claramente es una rendición del Estado frente a ETA. Ahora, lo que pedirán ellos, siempre acompañados por el PNV, o si no al tanto, es que los presos vayan poco a poco hacia el País Vasco, que se les transfiera al Gobierno vasco el control de las cárceles, que es lo único que les falta, y entonces, en vez de un Bolinaga, tendremos más de 300. Es lo que yo me huelo, no lo puedo demostrar, pero todo huele que apesta», expone Salvá, que recuerda que «si quieren que esto se acabe definitivamente tiene que salir todo el pus de la herida».

«Y ese pus no ha salido, ¡qué va! Lo que pasa es que a los pistoleros la Guardia Civil y la Policía Nacional les han ganado la partida. Pero el sustrato social, la cultura del odio, la tienen exactamente igual», continúa el padre del guardia civil asesinado hace casi una década y cuyo asesino ya está en la calle.

«Tienes que acostumbrarte como víctima a que te escupan en la cara»

Además, Salvá se lamente de que «cuando eres víctima tienes que acostumbrarte a lo que te viene encima». «Al principio todo el mundo te da palmaditas. Pero primero eres víctima de ETA, luego del Ministerio del Interior, y víctima de la Audiencia Nacional. Tienes que acostumbrarte a que tú serás siempre víctima y a que te van a escupir a la cara».

«Las víctimas somos una piedra en el zapato de los políticos, no saben qué hacer con nosotros. El etarra que asesinó a mi hijo y a Carlos está en la calle tranquilamente, lo extraditaron de Francia aquí, le quitaron las esposas y desde entonces está en su casa. Estamos acostumbrados a esto», continúa el padre del malogrado guardia civil.

Humillaciones constantes

«Tenemos que acostumbrarnos a entrar en el País Vasco y ver caras de etarras, a las bienvenidas que les dan a los presos… Es decir, te escupen a la cara constantemente. Es como si a mi hijo le acuchillaran cada vez, o que le pusieran una bomba. Una bala de ETA te asesina tres veces. Primero cuando asesinan a tu hijo, luego cuando vez que nadie te hace caso y después, lo peor, que es el olvido. Nos tenemos que acostumbrar, tenemos el derecho al pataleo, pero nada más», afirma Salvá.

Salvá dice estar «humilladísimo» tras el acto en Francia: «Como si me hubieran pegado dos tortas». «Mi hijo, por cometer el pecado mortal de ser Guardia Civil, está bien asesinado para ETA; por él no piden perdón. Un cinismo llevado al extremo. Ellos manejan muy bien el lenguaje, yo les admiro, son filólogos. Seguro que eso no lo escriben ellos, tienen un filólogo dentro», concluye.