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Trump se juega el Congreso y Wall Street se prepara para el choque: Bolsa, bonos y dólar reaccionan a las urnas

El próximo 3 de noviembre se celebran las midterm en EEUU y los analistas se adelantan a lo que pueda pasar en Wall Street

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Cada vez queda menos para que en las elecciones de medio mandato (midterm) se decida quién controlará el Congreso a partir de enero. Sin embargo, el mercado ya no mira si ganarán más peso los demócratas o los republicanos, sino cuánto puede cambiar realmente la política económica de Washington después de las urnas.

Para Nicolas Bickel, director de inversiones de banca privada y CIO de Edmond de Rothschild, hay tres escenarios principales: un Congreso dividido, una victoria demócrata en ambas cámaras o la continuidad del control republicano. El experto confía en la primera; los demócratas podrían recuperar el control de al menos una de las dos cámaras, con la Cámara de Representantes como principal candidata al cambio.

Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM, comparte esa lectura y advierte de una consecuencia especialmente delicada: el riesgo de un enfrentamiento por el techo de deuda en enero de 2027. Su previsión es que el déficit estadounidense cierre 2026 alrededor del 6% del PIB.

Wall Street ante un Congreso dividido

En este escenario, si los demócratas recuperan la Cámara y los republicanos conservan el Senado, el resultado podría traducirse en un bloqueo legislativo. Bickel considera que una segunda ley de reconciliación presupuestaria sería «altamente improbable, cuando no imposible», mientras la Administración de Trump mantendría buena parte de sus competencias ejecutivas en ámbitos como los aranceles, la inmigración y la política exterior.

Para los mercados, el escenario tendría efectos distintos según el activo. Edmond de Rothschild contempla avances del S&P 500 fuera de tecnología, aunque limitados porque el escenario ya estaría en buena medida descontado. Los rendimientos del Treasury a diez años permanecerían relativamente estables, mientras el dólar podría debilitarse ligeramente.

La clave estaría también en la rotación sectorial: las energías limpias podrían recuperarse, mientras defensa y energía sufrirían una corrección moderada. El sector tecnológico ofrece una lectura más ambigua por el debate sobre el consumo eléctrico de los centros de datos.

Sin embargo, hay una variable que puede terminar pesando incluso más que el reparto de escaños. Johnathan Owen, de TwentyFour AM, boutique de Vontobel, advierte de que «los mercados no pueden confiar en que las elecciones de medio mandato en EEUU cambien el rumbo de la guerra con Irán». Según el experto, los mercados de predicción apuntaban a una posible victoria demócrata en ambas cámaras, pero ni siquiera una «victoria aplastante» aliviaría necesariamente la presión inmediata sobre el petróleo, la inflación y los bonos.

En esta línea, Owen considera que el verdadero pulso podría producirse alrededor de los presupuestos de defensa. Una Cámara demócrata podría intentar introducir restricciones a la financiación de una escalada ofensiva, mientras Trump tendría que decidir entre aceptar límites a su margen de actuación o arriesgarse a bloquear el presupuesto de Defensa.

Republicanos en el Congreso

La mayoría de los analistas coinciden en que es poco probable que los republicanos conserven todo el Congreso. Si sucede, la Administración podría interpretar el resultado como un mandato para acelerar su agenda.

En ese caso, Edmond de Rothschild contempla una nueva ley de reconciliación presupuestaria, posibles recortes del impuesto sobre las ganancias de capital y una mayor desregulación. La reacción inmediata sería favorable para la Bolsa: el S&P 500 subiría, mientras el Russell 2000 podría hacerlo mejor que el mercado general.

El Treasury a diez años podría subir con fuerza por las expectativas de mayores déficits. El dólar, por su parte, se fortalecería ante una mayor estabilidad política.

Thomas Mucha, estratega geopolítico de Wellington Management, sostiene que la pregunta más importante de las elecciones no es quién gana, sino «lo que no cambia». A su juicio, los inversores tienden a sobreestimar la importancia de las elecciones a corto plazo y a subestimar las fuerzas estructurales.

Su tesis es que, gane quien gane, Estados Unidos seguirá priorizando «el liderazgo en semiconductores, la inteligencia artificial, los minerales críticos, la resiliencia de la cadena de suministro, la fabricación avanzada y, sobre todo, la competencia estratégica con China».

La IA es, a su juicio, un buen ejemplo. «Hoy en día, se está convirtiendo en una cuestión de infraestructuras, no sólo de tecnología». Y la coincidencia entre ambos partidos en materia de competitividad nacional hace que el tema pueda sobrevivir al ciclo electoral.

La misma lógica se extiende a defensa, industria, ciberseguridad, energía y cadenas de suministro. Para Mucha, «la resiliencia» se está convirtiendo en el denominador común de la nueva economía estadounidense.

Así, mientras Wall Street se prepara para reaccionar al color político del Congreso, los analistas apuntan a una paradoja: las elecciones pueden provocar movimientos importantes en el corto plazo, pero algunas de las tendencias con mayor impacto sobre la inversión parecen mucho menos dependientes del resultado de las urnas.

La competencia con China, la inversión en IA, la modernización militar, los minerales críticos, la seguridad energética y la resiliencia industrial forman, seguirán gane quien gane las elecciones.