Las empresas españolas confían su futuro a la IA: el 82% aumentará su inversión para no desaparecer del mapa
Las compañías buscan convertir la transformación digital en una palanca de crecimiento y competitividad
Las empresas españolas preparan una nueva etapa de inversión tecnológica. El 82% prevé aumentar su presupuesto destinado a la transformación digital y sitúa a la inteligencia artificial entre sus principales áreas de inversión para los próximos años.
El dato refleja el creciente peso que está adquiriendo la IA en las estrategias empresariales, en un momento en el que la transformación digital ha dejado de percibirse como un proyecto exclusivamente tecnológico para convertirse en una herramienta de competitividad y crecimiento.
El estudio internacional elaborado por Var Group y Excellera Intelligence, a partir de una encuesta a 309 empresas de España, Italia, Alemania y Suiza con una facturación superior a 10 millones de euros, muestra que esta apuesta por la tecnología parte de una convicción cada vez más extendida entre las compañías españolas. El 98% considera importante desarrollar una estrategia de transformación digital y el 93% cree que disponer de ella es fundamental para obtener una ventaja competitiva frente a otras empresas.
Apuesta por la IA
El informe, y lo que ya se refleja en el mercado tras las presentaciones de resultados, es que la inteligencia artificial gana protagonismo en todos los procesos. Aunque la ciberseguridad continúa siendo el principal foco de trabajo para las empresas españolas, con un 61% de compañías que la identifica como una prioridad, la IA y las soluciones cloud aparecen entre las principales apuestas de inversión futura.
España, además, sitúa el análisis y la gestión del dato entre sus prioridades, ante la necesidad de disponer de información fiable y de calidad para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial en la toma de decisiones y la automatización de procesos.
El objetivo último de este incremento de la inversión es empresarial. Las compañías esperan que la transformación digital contribuya al crecimiento de las ventas, a mejorar la satisfacción del cliente y a reducir costes. De este modo, la tecnología deja de ser únicamente una herramienta orientada a ganar eficiencia y pasa a desempeñar un papel más directo en la generación de crecimiento y nuevas oportunidades de negocio.
La presión competitiva también explica este movimiento. El 59% de las empresas españolas considera que ha invertido más en soluciones TIC y transformación digital que otras compañías similares de su sector, lo que refleja la importancia que ha adquirido la digitalización en la carrera competitiva entre empresas.
Pero aumentar la inversión no elimina los obstáculos para aprovecharla. La integración con sistemas heredados continúa siendo la principal barrera, seguida de las vulnerabilidades de seguridad, mientras que la resistencia al cambio dentro de las organizaciones aparece en España como uno de los principales obstáculos para acelerar la adopción de nuevas soluciones digitales. Al mismo tiempo, el 95% considera importante el componente de consultoría a la hora de seleccionar un proveedor tecnológico.
Cambios en el tejido empresarial
El aumento de la inversión empresarial abre así una segunda materia: no sólo cuánto se va a gastar en inteligencia artificial, sino quién será capaz de convertir ese esfuerzo inversor en un valor económico duradero.
Esta es precisamente una de las cuestiones que plantea Diego Franzin, de Generali Investments, al analizar la entrada de la inteligencia artificial en una nueva fase de su ciclo de inversión. Tras dos años de entusiasmo generalizado, el debate se desplaza hacia la sostenibilidad financiera del auge inversor y hacia la capacidad de generar una rentabilidad adecuada a partir de los grandes volúmenes de capital destinados a la IA.
Según este análisis, el ciclo está cambiando también en la cadena de valor. Los modelos de vanguardia seguirán teniendo un papel relevante en el descubrimiento y validación de nuevos casos de uso, mientras que los modelos de código abierto pueden ganar atractivo cuando las aplicaciones maduren y tengan que desplegarse a gran escala, donde el coste por token adquiere mayor importancia. En lugar de sustituirse, ambas tecnologías podrían desempeñar funciones complementarias en distintas etapas de la cadena de valor de la IA.
La evolución del ciclo también modifica el foco de los inversores. Hasta ahora, los semiconductores, la memoria y la infraestructura informática han estado entre los grandes beneficiarios de la expansión de la IA. En conjunto, estos segmentos han representado aproximadamente dos tercios de las ganancias en capitalización bursátil del sector tecnológico desde el repunte del mercado en marzo. Sin embargo, a medida que madura el ciclo de inversión, la atención empieza a desplazarse desde quienes construyen la infraestructura hacia quienes son capaces de extraer un valor económico duradero de la adopción de la IA.
Nuevo motor de crecimiento
La próxima fase podría, por tanto, ampliar el mapa de los sectores beneficiados por la inteligencia artificial. El análisis de Plenisfer Investments apunta a ámbitos que tradicionalmente no se asocian con el sector tecnológico. Entre ellos menciona a los bancos comerciales, que ya utilizan la IA para mejorar procesos como la evaluación de la solvencia crediticia, y a las empresas energéticas tradicionales, que aplican modelos avanzados al análisis geológico para la exploración de petróleo y gas.
En este escenario, la evolución de la inversión empresarial española adquiere una dimensión adicional. Las compañías no sólo están aumentando sus presupuestos tecnológicos, sino que buscan utilizar la IA, el dato y otras herramientas digitales para conseguir resultados concretos sobre el negocio.
El estudio de Var Group y Excellera Intelligence identifica precisamente el crecimiento de las ventas, la mejora de la experiencia del cliente y la reducción de costes como algunos de los principales beneficios esperados.
El verdadero reto será, por tanto, pasar de la adopción a la creación de valor. Como resume Gorka Jiménez, Regional Lead de Var Group Iberia: «El verdadero reto ya no es incorporar tecnología, sino integrarla de forma estratégica para transformar el negocio».
Para los expertos, en un ciclo de inversión que avanza a una velocidad excepcional, distinguir entre ganadores estructurales, perdedores temporales y oportunidades contrarias será uno de los principales desafíos para los inversores activos.
Así, mientras las empresas españolas aceleran su inversión en inteligencia artificial, la siguiente fase del ciclo plantea una cuestión más amplia: qué compañías y sectores serán capaces de transformar esa inversión en crecimiento y rentabilidad sostenibles.
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