La ley laboral lo avala y es oficial: los trabajadores en excedencia pueden cobrar el paro si se cumple este requisito con la empresa
Pedir una excedencia voluntaria no garantiza recuperar el trabajo de forma automátic. ¿Qué hacer para cobrar el paro?
El Estatuto de los Trabajadores lo avala: si tu empresa no te da la excedencia puedes apelar al artículo 46
Esto es lo que pasa si te pides una excedencia laboral para cuidar de tus hijos en verano
La excedencia en el trabajo uno de esos recursos que muchos trabajadores utilizan en algún momento. Puede ser por motivos personales, familiares o simplemente porque necesitan parar un tiempo. Una posibilidad que sobre el papel suena bien ya que implica que dejas tu puesto durante unos meses o incluso años y luego vuelves.
Sin embargo, el problema llega después, porque no siempre hay sitio al regresar, y ahí empiezan las dudas. Y una de las más habituales es bastante directa ya que si no te readmiten, ¿puedes cobrar el paro? La respuesta no es tan sencilla como un sí o un no. En general no, pero hay situaciones concretas en las que sí es posible. Y todo depende de un detalle que no siempre se tiene en cuenta y que es importante conocer bien por si nos vemos en una situación en la que tras una excedencia no tenemos acceso a nuestro puesto pero queremos cobrar el paro.
Qué pasa realmente cuando pides una excedencia
Cuando un trabajador solicita una excedencia voluntaria, lo que hace es suspender su contrato. No se rompe la relación con la empresa, pero tampoco se mantiene en activo. Esto es importante porque mucha gente piensa que tiene el puesto asegurado a la vuelta, y no es exactamente así.
La ley reconoce un derecho preferente a regresar, sí, pero con matices. El trabajador podrá volver si hay vacantes de su categoría o similares. Si no las hay, la empresa no está obligada a recolocarlo en ese momento. Y esto es lo que cambia todo. Porque puedes pedir el reingreso y encontrarte con que no hay hueco.
Por qué en una excedencia no puedes cobrar el paro (en principio)
Aquí entra en juego el SEPE. Para cobrar el paro, no basta con no estar trabajando. Hace falta estar en lo que se llama situación legal de desempleo. Y en una excedencia voluntaria, esa situación no existe. ¿Por qué? Porque has sido tú quien ha decidido parar. Por eso, si alguien intenta pedir el paro estando en excedencia, lo normal es que se lo denieguen. No es que no tenga cotizaciones o no cumpla otros requisitos, es que no cumple el principal. Hasta ahí, todo bastante claro, pero hay excepciones.
Cuándo sí puedes cobrar el paro estando en excedencia
Aquí es donde viene el matiz que mucha gente desconoce ya que para que exista derecho a paro, tiene que haber una ruptura involuntaria de una relación laboral. Y eso puede ocurrir aunque estés en excedencia, pero con otra empresa. Es decir, si durante ese tiempo trabajas en otro sitio y ese contrato termina sin que tú lo decidas, entonces sí puedes acceder a la prestación.
Hay dos situaciones bastante habituales. La primera es cuando ese segundo trabajo termina antes de que acabe la excedencia. En ese caso puedes pedir el paro, pero con una condición: solo lo cobrarás mientras dure la excedencia. Si la prestación se alarga más allá de esa fecha, tendrás que pedir el reingreso en tu empresa original. Y a partir de ahí, todo depende de lo que te digan.
Pedir volver y que no haya sitio
La otra situación, que suele ser la más común, llega cuando termina la excedencia y el trabajador intenta volver. Aquí hay un paso que no se puede saltar y es pedir el reingreso de forma oficial. Sin eso, no hay nada que hacer. Una vez hecha la solicitud, pueden pasar dos cosas. Si hay vacante, vuelves al trabajo y ya está. Pero si la empresa responde que no tiene sitio en ese momento, la situación cambia.
Ahí es cuando se abre la puerta al paro. ¿Por qué? Porque ya no depende de ti, si bien tú quieres trabajar, pero la empresa no puede ofrecerte un puesto. Y eso sí se considera situación legal de desempleo. Ese es el requisito clave del que habla la ley. Sin esa negativa de la empresa, no hay derecho a prestación.
Al final, todo gira en torno a lo mismo: demostrar que no estás trabajando por una causa ajena a tu voluntad. Mientras estás en excedencia, esa condición no se cumple. Pero en el momento en que intentas volver y no te dejan, la situación cambia por completo.
Por eso es tan importante hacerlo bien. Pedir el reingreso, esperar respuesta y tener constancia de lo que diga la empresa. Sin ese paso, el SEPE no va a reconocer el derecho al paro. Y ahí es donde muchos se quedan fuera, simplemente por no haber seguido el proceso correctamente.
En la práctica, esto significa que una excedencia no te deja sin opciones si las cosas no salen como esperabas, pero tampoco te garantiza nada por sí sola. Todo depende de cómo termine ese intento de volver al trabajo. Si no hay sitio, entonces sí, el paro puede entrar en juego. Pero hay que llegar hasta ese punto.
Temas:
- OKD
- Trabajadores
- Trabajo
Lo último en Economía
-
La Agencia Internacional de Energía propone un oleoducto entre Irak y Turquía que evite el estrecho de Ormuz
-
El aumento vertiginoso del precio del combustible para aviones está reduciendo las conexiones aéreas globales
-
Colas tremendas en Lidl por la bicicleta eléctrica con autonomía de 70 km y potencia de 355 Wh
-
El Grupo Oesía de Defensa responde a Rusia tras señalarle por Ucrania: «Cumplimos con la regulación de la UE»
-
Un asesor fiscal señala el fallo que puede costar caro en la renta: “Este es el error que no se puede corregir”
Últimas noticias
-
La Agencia Internacional de Energía propone un oleoducto entre Irak y Turquía que evite el estrecho de Ormuz
-
Adiós a la manicura francesa de siempre: las uñas tendencia entre las cayetanas de Madrid son las ‘micro french’
-
De Zubieta al cielo: Marrero, el héroe de la Real Sociedad que emuló a Arconada con una «chuleta»
-
La araña vietnamita que está asombrando a los biólogos: se mimetiza como una hoja seca y devora su propia telaraña
-
Albania desafía las megaconstrucciones con un túnel submarino de 70 km inspirado en el Canal de la Mancha que rompe todas las reglas