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Jimmy, de Pepinster, lo dejó todo atrás para abrir su restaurante en España: «Estoy muy contento de haber dejado Bélgica»

De dirigir una empresa de seguridad en Bélgica a empezar de cero en un pequeño pueblo de Murcia. Ese ha sido el giro de vida de Jean-Marc Frings, conocido como Jimmy, un belga originario de Pepinster que decidió dejar atrás su país para emprender un nuevo proyecto en España.

Su historia no es la de un cambio de vida improvisado. Durante años Frings había viajado a esta zona del sureste español y conocía bien el entorno. Las carreteras de montaña, muy frecuentadas por motoristas, y el ambiente tranquilo de los pueblos terminaron por convencerle. «He estado allí varias veces y siempre fue una experiencia muy buena», ha explicado en el medio belga Sudinfo que ha querido saber cómo ha sido la adaptación a su nuevo país tras tomar la decisión de mudarse a comienzos de este año.  El paso definitivo llegó después de cerrar su etapa profesional en Bélgica, donde estaba al frente de la empresa Jimmy Team Security. A partir de ahí, tomó la decisión de iniciar una nueva vida en un entorno completamente distinto.

Un restaurante belga en un pequeño pueblo de Murcia

El proyecto que ha puesto en marcha tiene nombre propio: Jimmy’s Bar. Está ubicado en Las Casicas, una pequeña pedanía de la región de Murcia, en una zona de interior alejada de los grandes núcleos urbanos y a unos 40 minutos del aeropuerto de Alicante y no es un bar al uso o no, uno como otros muchos que se encuentran en España. En su caso, la idea ha sido la de trasladar parte del ambiente belga a este rincón del sureste español, tanto en la comida como en el propio concepto del local. En la carta aparecen platos poco habituales en España, como los boulets con patatas fritas o el vol-au-vent, además de productos típicos como el sirope de Lieja y una selección de cervezas belgas.

La intención es clara: ofrecer algo diferente en la zona, reconocible para quienes conocen esa gastronomía, pero también accesible para quienes se acercan por primera vez a este tipo de cocina.

Un punto de encuentro para motoristas y viajeros

Más allá de la gastronomía, el proyecto está pensado también como un lugar de encuentro para motoristas y viajeros que recorren la zona. Algo que por otro lado no es casualidad ya que  Jimmy ha estado vinculado durante años al mundo de las motos a través de su club Jimmy Team Security, conocido también por iniciativas solidarias. Ese vínculo ha influido directamente en la idea de crear un espacio que funcione como parada en ruta.

La ubicación refuerza esa idea. Las carreteras de montaña de la zona atraen a numerosos aficionados al motociclismo, especialmente procedentes de otros países europeos. El bar-restaurante pretende convertirse en un punto de referencia para estos grupos, pero sin dejar de lado a los vecinos del entorno.

Un proyecto que también implica vida en el pueblo

El cambio de vida no se limita al negocio. Jimmy se ha instalado de forma permanente en Las Casicas, donde dispone de dos viviendas: una para uso personal y otra orientada a acoger a visitantes, especialmente motoristas o amantes de la montaña. Además, el proyecto ha contado con el respaldo del propio municipio. Según ha explicado, el alcalde le propuso reconvertir un espacio local en restaurante, una oferta que terminó de inclinar la balanza. «Era una propuesta que no podía rechazar», ha señalado sobre esa oportunidad, que le permite integrar su negocio dentro de la vida del pueblo.

De Bélgica a Murcia: un cambio de vida meditado

Aunque pueda parecer un giro radical, lo cierto es que la decisión no fue improvisada. Jimmy llevaba tiempo valorando la posibilidad de trasladarse a España, especialmente a una zona que ya conocía y con la que tenía cierta conexión. El contraste entre ambos entornos es evidente. De una localidad belga a un pequeño núcleo rural en Murcia, con un ritmo de vida muy diferente y un clima más suave. Un cambio que, según sus propias palabras, le ha permitido iniciar una etapa distinta. «Estoy muy contento de haber dejado Bélgica», ha asegurado, convencido de la decisión tomada.

El caso de este belga no es único. Cada vez son más los europeos que optan por trasladarse a zonas del interior de España en busca de un cambio de vida, ya sea por motivos personales o profesionales. En muchos casos, estos proyectos combinan negocio y estilo de vida, con iniciativas ligadas a la hostelería, el turismo o actividades relacionadas con el entorno natural.

En ese contexto, la historia de Jean-Marc Frings y su vida ahora en Murcia encaja con una tendencia más amplia: la de quienes deciden dejar atrás su país para empezar de nuevo en un entorno completamente distinto. En su caso, con un bar, una moto y la idea de crear un punto de encuentro en mitad de la montaña y parece que por el momento su sueño se está cumpliendo.