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Economía
Distribución

La industria alimentaria carga contra el Gobierno: los impuestos y el coste de la energía han causado el cierre de 589 pymes

El número de empresas que conforman la industria de la alimentación y las bebidas sigue cayendo en 2025 hasta situarse en las 27.312

  • Alicia Bonilla
  • Periodista especializada en Economía. Graduada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

La industria alimentaria española presume de récord de exportaciones y empleo en 2025, pero el propio sector alerta de que la presión fiscal, el coste de la energía y la falta de más ayudas del Gobierno están poniendo en riesgo su competitividad. En consecuencia, desde la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) se denuncia que las pequeñas empresas del sector están desapareciendo.

Así, el número de empresas que conforman la industria de la alimentación y las bebidas sigue cayendo en 2025 hasta situarse en las 27.312, tras el cierre de 589 compañías, la mayoría microempresas de uno a nueve asalariados, lo que muestra las dificultades de las estructuras más pequeñas para afrontar un entorno productivo cada vez más complejo.

Por tanto, desde la industria alimentaria se reclama suspender el impuesto al plástico y se avisa de que la crisis energética y la burocracia pueden frenar el crecimiento en plena incertidumbre internacional.

Los costes energéticos asfixian a la industria alimentaria

Asimismo, el coste energético es otro de los principales problemas. La industria alimentaria española y de las bebidas ha reclamado que se adopten más medidas y «con carácter urgente» para paliar el impacto del alza de los costes energéticos y de los fertilizantes.

Ante la prolongación de este conflicto bélico, el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, considera que es «vital ahondar en nuevas medidas, además de las hasta ahora adoptadas por el Gobierno, como establecer un mecanismo de ayudas directas que permita compensar el incremento extraordinario de los costes derivados de la guerra».

«En el inicio de la crisis tuvimos una reunión con los ministros Planas y Cuerpo y creemos que actuaron rápido con las medidas adoptadas, pero seguirmos viendo una presión muy grande sobre los costes energéticos y fertilizantes. Nadie sabe lo que va a durar esto, por lo que creemos que es el momento de solicitar nuevas medidas para que el impacto de costes no tenga una repercusión directa en el consumidor, en el empleo y en las empresas», ha asegurado durante la presentación del informe económico de la industria alimentaria.

Esta industria alimentaria considera «importante» que se mantenga la competitividad facilitando el acceso a las materias primas y suministros amenazados por este conflicto bélico, abriendo las importaciones españolas a otros mercados alternativos, y el apoyo a la exportación, por ejemplo, simplificando los trámites aduaneros y habilitando green lanes que faciliten el tránsito ágil de mercancías a través de las fronteras.

Por otro lado, la industria española de alimentación y bebidas se consolida como un motor económico tras cerrar 2026 con un alza del 1,7% en la producción real, hasta alcanzar los 137.188 millones de euros impulsada por la recuperación progresiva del consumo doméstico y el incremento de las exportaciones en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la volatilidad, según los datos del Informe Económico de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).