Economía

Juan Abelló se suma a la moda y cuelga en su domicilio madrileño dos banderas españolas de gran tamaño

Juan Abelló ha decidido sumarse a una corriente espontánea surgida a lo largo y ancho del país por la que mucha gente cuelga en su domicilio particular banderas españolas.

Abelló, uno de los hombres más ricos de nuestra piel de toro y que ha sido entre otras cosas, presidente de Airtel, vicepresidente de Banesto o del Real Madrid, no ha querido quedarse al margen y como tiene un magnífico chalet en la zona residencial del viso de Madrid, no ha puesto una sino dos banderas de gran tamaño.

Además, vigilantes armados de Prosegur velan para que nadie las quite y de paso cuiden también uno de las mayores colecciones de arte privado que existen en España. Este movimiento, surgido a raíz de los acontecimientos del 1-O y el auge del independentismo, ha propiciado que no sólo en Madrid sino en toda España mucha gente decida poner en sus balcones la enseña nacional como forma de responder a los que cuelgan esteladas o banderas que reivindican causas como las de los presos etarras.

Un asunto que en países como EEUU es de lo más normal que todo el mundo ponga la bandera de su país en su domicilio pero que aquí se identificaba como una opción política concreta.

Abelló, que ya le advertía a su socio Mario Conde en los 90 de que se alejara de la política pues sólo traía dificultades, es un hombre conservador y amante de su país. De hecho, tiene más hectáreas que la familia de la Duquesa de Alba pues cada vez que encuentra una finca buena no duda en adquirirla teniendo cerca de 40.000 hectáreas repartidas entre varias propiedades por toda la geografía nacional.

Eso no le ha impedido participar en el asalto al BBVA a petición del gobierno Zapatero desde la inmobiliaria Sacyr con otro amante de las banderas españolas como es Luis del Rivero. Que puso en lo alto de la torre Sacyr una de las más grandes que se pueden ver en la capital. Pero como dicen los hombres de negocios el dinero no entiende de ideologías sino de oportunidad y sentido económico.

Paseando por Madrid es raro en la actualidad no encontrar, más en algunos barrios que en otras, todos los balcones plagados de la rojigualda algo que para muchos se considera un orgullo y que incluso aquellos vecinos que no lo hacen se les pregunta por qué.

Con este acto, vemos que la familia Abelló-Gamazo da un paso más. No hay que olvidar que su mujer, Ana Gamazo Hohenlohe ha estado siempre involucrada en las causas humanitarias pues presidió durante muchos años la asociación española contra la drogadicción y ha sido una gran mecenas en todos los proyectos solidarios que le han planteado.